Canal Sureste de Peñalara clásica
Desde el Puerto de Cotos
Regreso por el cordal y zetas de Peñalara
Croquis Canal Sureste clásica de Peñalara
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Partiendo desde el Puerto de Cotos, este clásico itinerario invernal remonta la Sierra de Guadarrama serpenteando por parajes emblemáticos como el Camino del Agua y las lagunas de origen glaciar. La marcha de aproximación, de unas dos horas y media de duración, conduce directamente a los pies del macizo de Peñalara.
El gran protagonista de la jornada es el ascenso por su vertiente sureste, un canal exigente y muy atractivo que pone a prueba la destreza del alpinista entre resaltes de roca y nieve. Superar sus rampas de gran pendiente y estrechos corredores recompensa el esfuerzo con una salida directa y triunfal hacia el codiciado vértice geodésico cumbre de Peñalara.
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Iniciamos la jornada aparcando en el animado Puerto de Cotos, un punto de partida clásico en la Sierra de Guadarrama.
Comenzamos la marcha bordeando las instalaciones de la Venta de Marcelino para pisar la calzada asfaltada inicial, la cual se transforma rápidamente en un manto de nieve continua que nos guía hacia el mirador de la Gitanilla.
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Dejamos atrás este primer tramo para tomar el desvío hacia la derecha por las características escaleras de piedra y madera.
Tras cruzar una verjeta que se abre sin dificultad, nos incorporamos de lleno al histórico camino del agua de Peñalara hasta llegar cerca de la choza de guardas, unos metros antes donde cruzamos un pintoresco puente de madera.
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Aquí el terreno cambia de inclinación, obligándonos a afrontar una subida exigente de unos cuatrocientos metros de desnivel.
Este esfuerzo nos alza directamente hasta el mirador de Javier, un balcón natural con vistas excepcionales sobre el circo glaciar, aunque la niebla y la tónica invernal ya comenzaban a envolver las cumbres con un manto sombrío y fascinante.
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Continuamos la marcha siguiendo un sendero claro que rodea una gran roca hacia la derecha durante unos quinientos metros para descubrir las pintorescas lagunillas de Peñalara, de una gran belleza en época invernal.
El camino nos obliga a trazar un rodeo con tendencia descendente antes de superar una breve rampa final que nos deposita a los pies del circo glaciar.
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Tras unas dos horas y media de aproximación bajo la neblina, alcanzamos este punto clave con un marcado ambiente alpino. Nos detenemos para ajustar con mimo los arneses, enfundarnos los crampones y preparar la cuerda de progresión ante cualquier imprevisto que pueda surgir en el terreno técnico que tenemos por delante.
Nos lanzamos a remontar la canal clásica de Peñalara, una impresionante cicatriz de roca y nieve muy atractiva para el alpinista.
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Con seiscientos metros de longitud y trescientos de desnivel, la pendiente constante nos adentra de lleno en la verticalidad, recibiéndonos con el primer resalte importante del trazado invernal que sorteamos con los cinco sentidos puestos en cada apoyo.
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La ascensión continúa ganando altura metro a metro mientras la combinación de texturas en la nieve exige máxima atención. Superado un nuevo tramo de pendiente exigente, nos topamos con el segundo resalte rocoso.
Requiriendo extremar las precauciones y avanzar conscientes de que en alta montaña la prudencia nunca sobra y se requiere absoluta precisión.
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Entre la espesa neblina alcanzamos una zona intermedia que simula un falso llano, ideal para protegernos junto a grandes rocas y realizar una breve pausa técnica a mitad de recorrido. Tras reponer fuerzas.
Retomamos la marcha encarando la sección superior, donde el canal se bifurca y nos invita a elegir el ramal izquierdo frente a la pala central más sencilla.
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Consideramos esta opción la línea más auténtica, ofreciendo un corredor alpino bellísimo y vertical que nos conduce de forma directa hacia el codiciado vértice geodésico.
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Antes de llegar, superamos el tercer y más complejo resalte de la jornada mediante técnicas de aseguramiento con cuerda, solventando este paso delicado con una maniobra impecable sobre el hielo y la roca.
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La salida a la cumbre se nos presenta pletórica a 2.428 metros de altitud, pese a las duras condiciones de la ventisca y el viento gélido que azota la cima.
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Ya saliendo y culminando la cumbre miramos atrás y desde luego este ascenso nos ha parecido como uno de los canales invernales más completos y estimulantes que hemos completado hasta la fecha en el Sistema Central.
Desde la cumbre a nadie se le ocurre desandar lo andado, ya estamos en la cima techo de la Comunidad de Madrid y Segovia, Peñalara con 2.428 m de altitud, cogemos el rumbo en una bonita circular que nos adentra de lleno en la vasta y silenciosa llanura cimera, donde la amplitud del paisaje compensa con creces el esfuerzo acumulado en las piernas.
Cumbre Peñalara 2.428 m
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La marcha serpentea con calma hasta sobrepasar dejando a nuestra izquierda la silueta de la Hermana Mayor, y poco antes de alcanzar las inmediaciones de la Menor, hacemos una pausa técnica junto al refugio de vivac para picar algo rápido y frío en pleno ambiente invernal.
Con el cuerpo ya enfilarlo para la bajada, afrontamos el tramo serpenteante de las clásicas zetas de Peñalara que nos despojan de desnivel hasta el histórico Cobertizo del Depósito, conectando por fin con el camino cómodo que nos devuelve al puerto de Cotos al caer la tarde.
El Macizo de Peñalara se alza como el corazón alpino del Sistema Central, coronado por su gran cumbre de 2.428 metros y custodiado por el cordal de la Hermana Menor, la Hermana Mayor, el Risco de los Claveles y el Risco de los Pájaros. Su vertiente oriental esconde un impresionante circo de cubetas y lagunas glaciares —como la Grande, los Claveles y la larga laguna de los Pájaros.


