Siete Picos Circular
Desde Puerto de Navacerrada vuelta por la Senda Herreros
(Sierra de Guadarrama)
Dificultad de la Ruta: IBP 77
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El macizo de Siete Picos es uno de los bastiones más icónicos de la Sierra de Guadarrama, conocido históricamente desde la Edad Media como la Sierra del Dragón por el perfil recortado de su crestería. Nuestra ruta propone un completo recorrido que combina la trepada técnica (grado Iº y IIº) coronando todas las cumbres desde el 7º Pico hasta el 2º, para después destrepar por un estético canalón de roca hacia el aislado 1º Pico, el Majalasna.
Tras atravesar su pradera, afrontamos el tramo más intrincado de la jornada entre piornos y pinar sin traza clara en los primeros metros —donde el GPS resulta indispensable— para enlazar con la mítica Senda Herreros. El regreso discurre plácidamente por la solana de la cara sur, cobijados por sus imponentes paredones de granito y el alivio de sus fuentes de agua cristalina hasta retornar al Puerto de Navacerrada.
Altitudes de los Siete Picos en orden de ascensión:
• 7º Pico: 2.138 m (Somontano)
• 6º Pico: 2.121 m
• 5º Pico: 2.109 m
• 4º Pico: 2.097 m
• 3º Pico: 2.097 m
• 2º Pico: 2.093 m
• 1º Pico: 1.934 m (Majalasna)
💡 Nota de interés: Aunque en nuestra crónica ascendemos y coronamos cada una de las cumbres, la senda principal discurre cómodamente a los pies de las moles por la cara Norte. Esto permite realizar todo el recorrido circular bordeando los picos sin necesidad de realizar trepadas ni coronar las cimas, convirtiéndola en una alternativa muy asequible para todo tipo de senderistas.
Fuentes en el recorrido:
Cuando bajamos del 2º Pico y vamos al Majalasna encontramos la Fuente Paquito Ochoa. A continuación, cruzando la pradera del Majalasna cuando vamos a buscar la Senda Herreros, tenéis la Fuente del Majalasna. Si sigues en busca de la Senda Herreros os encontraréis la Fuente Ochoa Ezequiel y, ya metidos de lleno en la Senda Herreros, localizamos la Fuente de los Acebos, que es la que más probabilidades tiene de llevar agua durante todo el año.
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A las 8:00 h arrancamos la jornada desde el Puerto de Navacerrada (1.858 m). El grupo lo formamos Edu, Javier y LosK2s. Echamos a andar por la carretera asfaltada que asciende desde el histórico bar "Dos Castillas" en dirección a los remolques de la estación de esquí.
A unos 50 metros del restaurante, a mano izquierda, tomamos las escaleras metálicas. La puerta que da paso a las pistas está cerrada a cal y canto, pero se puede salvar fácilmente pasando por debajo o superándola por la izquierda, pegados a la caseta. Una vez superado el paso, nos incorporamos a las pistas que ganan altura de forma constante hacia la zona alta del Bosque.
Continuamos por un camino marcado y bien definido a nuestra izquierda, siempre en ascenso firme. En un punto determinado la traza se bifurca; optamos por la variante más ancha. Estamos transitando por los compases finales de la legendaria Senda de los Herreros (o los primeros, según se mire).
A unos 200 metros dejamos a nuestra izquierda el pequeño desvío hacia la Virgen de las Nieves y el Cerro del Telégrafo, cotas que guardaremos intencionadamente para el tramo final del regreso.
En apenas 30 minutos de marcha nos plantamos en la característica masa rocosa que custodia la entrada a la Pradera de Siete Picos. Unos metros más adelante el sendero vuelve a abrirse en dos: a la izquierda queda la continuación natural del trazado —la Senda de los Herreros por donde retornaremos horas después—, mientras que de frente se encara el ascenso directo que nos aguarda.
Nos quedan por delante algo más de 1 km y 150 metros de desnivel positivo entre el pinar. El camino zigzaguea ganando pendiente a medida que los pinos silvestres van aclarando su dosel. La vegetación da paso a los grandes bloques de granito y al terreno alpino, descubriéndose ante nosotros la imponente mole del 7º Pico, el más alto de toda la crestería y el único coronado por un vértice geodésico oficial.
Para ganarle la cumbre, dividimos el ataque: mientras unos acometemos la cara Este de forma directa, otros rodean el bloque para encararlo por su vertiente Norte. Son trepadas ágiles de grado Iº y IIº según la línea escogida.
Arriba, junto al geodésico, la recompensa es monumental: una panorámica soberbia de todo el cordal de Siete Picos con el Majalasna recortado en el horizonte, la Sierra de Guadarrama a nuestro alrededor al Norte la Silueta de la Mujer Muerta, y Montón de Trigo, al Sur bajo nosotros el Valle de Siete Picos, al Este de donde vinimos, Cabeza de Hierro, Bola del Mundo y la Maliciosa, a nuestra espalda Noreste el Macizo de Peñalara y al Oeste al fondo Peña del Aguila y la Peñota.
Tras disfrutar del cumbreo, destrepamos con precaución para ponernos a los pies del 6º Pico. Es la cota de acceso más amable (trepada de grado Iº) y cuenta con varias crestas secundarias; coronamos tanto su prominencia Oriental como la contigua, dejando pasar una tercera cota más al Oeste. Rodeamos este último bloque por su cara Norte sin perder apenas altura, siguiendo el hito de piedras que marca la traza hacia el 5º Pico.
Este quinto pico destaca por ser uno de los más afilados y esbeltos del conjunto. Su ascenso exige una breve trepada de grado Iº por una brecha situada a la izquierda de la pared, cruzando un curioso túnel natural formado por una enorme roca empotrada entre los paños de granito.
Desde su cima contemplamos la singular silueta del 4º Pico, caracterizado por un colosal bloque en precario equilibrio que corona la cumbre. Destrepamos el quinto y nos dirigimos hacia él. El sendero flanquea siempre muy próximo a las bases de los roquedales por la cara Norte.
Alcanzada la base del 4º Pico, acometemos la trepada de grado Iº hasta situarnos justo a los pies del gran bloque encaramado; llegar a lo más alto de esa roca requeriría cuerda y material de escalada, por lo que nos damos por satisfechos alcanzando su misma altura. Nuevo destrepe técnico y directos a por el 3º Pico.
El tercer pico es mundialmente conocido por cobijar en su entraña la famosa "Ventana del Diablo". Más allá del dramatismo de su nombre, su abordaje no presenta una dificultad extrema. Una vez rodeada la mole hasta su cara Norte, se gana sin apenas trepar la vertiente Oeste. Desde allí se atraviesa cómodamente el marco rocoso de la ventana, requiriendo un pequeño paso de grado I/IIº para superar el resalte y cabalgar victoriosos sobre los bloques superiores que la estructuran.
Toca el turno del 2º Pico, una imponente mole bipartida formada por dos gigantescas agujas de granito, siendo la cota occidental la más elevada de las dos. En pocos minutos nos adentramos en el pasadizo que separa ambas masas. Acometemos primero la cumbre principal (grado Iº), donde la vista se abre de par en par sobre la impresionante hondonada del Valle de la Fuenfría: un mar interminable de pinares teñidos de múltiples tonalidades de verde.
Tras recrearnos en la cima, abordamos la aguja contigua mediante una trepada algo más expuesta y aérea, perfecta para poner a prueba la soltura sobre la roca. Son las 11:00 h. Con sus correspondientes paradas, fotos y trepadas, hemos invertido 3 horas de pura montaña a lo largo de este cresterío.
Toca abandonar la divisoria principal para bajar a por el 1º Pico: el **Majalasna**, la única cumbre del conjunto que se sitúa por debajo de los 2.000 metros de altitud.
Retrocedemos unos metros por la cresta y tomamos la senda balizada por hitos que se abre a la derecha. La traza se bifurca y elegimos el ramal pegado a la pared del Segundo Pico para encajonarnos en un bonito canalón de roca. Aprovechando el fresco y la agradable sombra que proyectan los paredones, hacemos una parada para el segundo tentempié del día.
El descenso por el canalón requiere destrepes puntuales de grado Iº y IIº antes de desembocar de lleno en la cubierta arbolada. En el cruce con la Senda de los Alevines nos topamos con la Fuente Paquito Ochoa, cuyo fino caño nos brinda una recarga de agua fresca en las cantimploras.
Con la mole del Majalasna recortada al frente, emprendemos su ascensión por la vertiente Este, la más accesible. Flanqueamos por el lado izquierdo entre pinos hasta coronar sin mayores complicaciones, disfrutando de unas vistas privilegiadas de la pradera inferior.
Reanudamos la marcha desandando unos metros en dirección a la pradera para tomar un senderillo poco marcado que se desgaja a la derecha en busca de la Senda de los Herreros. El terreno es algo confuso y presenta hitos dispersos a ambos lados. La opción correcta es seguir los hitos de la derecha, manteniendo una clara tendencia descendente.
Aunque el trazado se diluya por momentos obligando a avanzar campo a través, el rumbo es evidente en el GPS. Un excelente punto de referencia para confirmar que vamos por el buen camino es dar con la Fuente de Ochoa Ezequiel, que derrama su hilo de agua ladera abajo.
A partir de aquí la senda gana definición y los hitos se suceden con mayor claridad. Enlazamos con un sendero en leve descenso hasta alcanzar la intersección entre el Camino de la Pata de Cabra y la legendaria Senda de los Herreros.
Giramos a la izquierda y a escasos metros nos sale al paso la Fuente de los Acebos, la de caudal más generoso de toda la jornada. Volvemos a llenar cantimploras bajo la atenta mirada de un montañero que descansa junto al pilar.
Nos encontramos en el punto más bajo de todo el trazado (1.720 m de altitud), y por delante nos aguarda el reto físico de la excursión: remontar 250 metros de desnivel positivo en tan solo 1,4 km de distancia. Este muro final justifica plenamente las paradas y la dosificación de fuerzas que hemos ido haciendo a lo largo de la mañana.
La Senda de los Herreros no tiene pérdida posible: se encuentra perfectamente jalonada por hitos y marcas de pintura blanca y amarilla sobre rocas y cortezas. El ascenso es severo y exigente, con una pendiente muy pronunciada durante el primer kilómetro.
La exigencia se suaviza progresivamente al rebasar los espectaculares Riscos de Cueva Lirón, colocándonos bajo la imponente pared Sureste de Siete Picos. Recorremos el último kilómetro de travesía sombría hasta desembocar de nuevo en el cruce inicial de la Pradera de Siete Picos.
Cerramos el círculo desviándonos a la izquierda para culminar las cotas que dejamos pendientes a primera hora. Nos asomamos al mirador natural de Peña Hueca y continuamos entre esta y el Cerro del Telégrafo, buscando la sombra de un gran pino castigado por el viento donde disfrutamos de una relajante parada reparadora antes del fin de fiesta.
Con las fuerzas restituidas, bordeamos el Cerro del Telégrafo hasta coronar el Alto del Telégrafo, donde inmortalizamos el momento junto a la estatua de la Virgen de las Nieves. El descenso final hasta el aparcamiento del Puerto de Navacerrada es cuestión de pocos minutos.
Una ruta fantástica, visual y exigente; sensiblemente más dura y técnica que la variante clásica por el Camino Schmidt. Absolutamente recomendable para senderistas con experiencia en montaña, soltura en terreno de bloques y, a ser posible, apoyo de GPS para el tramo de enlace de las fuentes.
P.D.: Esta actividad fue realizada por nuestro grupo en julio de 2014. Recordad que el estado de los hitos y el caudal de las fuentes siempre pueden variar según la época del año.
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