Circo de Gredos y Laguna Grande
Desde la Plataforma por los Barrerones
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Acompañadnos en esta inolvidable travesía invernal desde la Plataforma de Gredos hasta la Laguna Grande, remontando las Escaleruelas, atravesando el Prado de las Pozas y superando la exigente subida por Los Colgadizos hasta alcanzar la Fuente Cavadores.
Culminamos el ascenso en el Mirador de los Barrerones para contemplar la majestuosa panorámica del Circo de Gredos y sus gigantescos picos como el Almanzor (2.592 m) o La Galana, antes de descender por la senda hasta las heladas orillas de la laguna y su mítico refugio.
El acceso por carretera al aparcamiento de la Plataforma de Gredos cuenta con regulación de paso mediante barrera de control (ubicada en el km 7, desde Hoyos del Espino). Dicho control se activa de forma diaria durante la temporada estival y los fines de semana o festivos el resto del año. La tasa de acceso varía según el tipo de vehículo y se abona directamente en el punto de control durante el horario de regulación operativo.
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Arrancamos desde la Plataforma de Gredos, el punto de partida por excelencia para adentrarse en el corazón del Parque Regional de la Sierra de Gredos.
Aunque la mayoría de los visitantes asocian este punto de inicio a Hoyos del Espino, la superficie de la Plataforma de Gredos se asienta formalmente dentro del término municipal de Navacepeda de Tormes.
Tras ajustar las cinchas de las mochilas y abrochar bien nuestras botas de montaña, ponemos rumbo en dirección suroeste. Afrontamos el primer reto de la jornada encarando el tendido trazado de las conocidas Escaleruelas, una senda empedrada de origen pastoril que facilita la progresión.
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Vamos paralelos a la Garganta de Prado Puerto, ascendiendo durante un kilómetro aproximado. Damos por concluidas las Escaleruelas al alcanzar un cruce clave de caminos bien señalizado. Aquí, un cartel de madera nos indica que la ruta principal se desvía hacia la derecha para tomar de lleno la famosa Senda de la Laguna Grande.
Dejando a un lado el sendero que se adentra hacia el Puerto de Candeleda, comenzamos a atravesar el idílico Valle del Prado de las Pozas. Nos adentramos en un paisaje de alta montaña dominado por praderas alpinas y piornales densos adaptados a las extremas condiciones meteorológicas invernales.
Pronto alcanzamos el Puente del Río Pozas, una de las postales más bonitas y características de esta primera mitad del recorrido. Mirando hacia nuestra izquierda, el cauce se salpica con un rosario de pequeñas lagunas glaciares de carácter estacional.
Desde el Puente del Río Pozas
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Estas cubetas retienen agua durante casi todo el año y constituyen el auténtico alumbramiento del arroyo de las Pozas. A la derecha, el caudal propio del arroyo gana cuerpo y fuerza.
Este vertiginoso tajo natural se prolonga a lo largo de casi cinco kilómetros valle abajo, hasta confluir finalmente con las gélidas aguas de la Garganta de Gredos en el histórico marco del Puente de Roncesvalles.
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Tras cruzar el puente sobre el río Pozas, en los próximos dos kilómetros debemos elevar nuestra cota desde los 1.920 metros de altitud hasta rozar los 2.175 metros en la cuerda superior. Nos adentramos en el tramo donde se concentra el grueso del desnivel positivo de la excursión.
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El trazado asciende dibujando pausados y cerrados zigzags a través de la empinada ladera conocida como los Colgadizos. Afrontamos esta subida con paciencia, marcando un ritmo suave y constante mientras ganamos altura sobre el valle. El esfuerzo continuado tiene su recompensa al alcanzar la Fuente Cavadores.
Este pequeño manantial natural supone una parada estratégica de obligado cumplimiento para todos los senderistas que recorren la sierra. Aprovechamos la sombra y la tranquilidad del lugar para realizar un primer tentempié, comer algo de fruta y rellenar nuestras cantimploras.
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Con las fuerzas totalmente renovadas, afrontamos un último suspiro en rampa ascendente. Solo unos pocos metros nos separan ya de la parte más alta del cordal: la emblemática divisoria de Los Barrerones. Al culminar el cordal, la fisonomía del terreno cambia por completo.
En el día de hoy nos encontramos este lomo montañoso totalmente cubierto por una uniforme y vistosa capa de nieve. A pesar del manto blanco, la progresión no nos supone la menor dificultad técnica.
El continuo paso de montañeros durante las primeras horas ha dejado la huella perfectamente pisada, firme y compacta sobre la nieve.
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Avanzamos con total seguridad y paso firme a lo largo de apenas 500 metros, disfrutando de la inigualable sensación que ofrece caminar sobre la nieve a más de dos mil metros de altitud.
Esta caminata llana sobre la meseta finaliza de forma espectacular en el Mirador de la Peña del Rayo, conocido popularmente en todos los mapas como el Mirador de los Barrerones.
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Asomarse a esta balconada natural ofrece un impacto visual difícil de olvidar. El terreno cae a nuestros pies hacia la profunda Garganta de Gredos, mientras enfrente se despliega en toda su magnitud el majestuoso Circo de Gredos.
Nos encontramos rodeados por un imponente anfiteatro de cumbres que superan holgadamente los 2.400 metros de altitud, auténticos gigantes de granito modelados por la erosión de los antiguos glaciares.
De derecha a izquierda abarcamos con la mirada la silueta de Cabeza Nevada, la pirámide de La Galana y, reinando sobre todas ellas el Pico Almanzor, que con sus 2.591 metros se erige como el techo del Sistema Central.
Mirador de los Barrerones
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Continuando el semicírculo frente a nosotros la cresta de las agujas del Cuchillar de las Navajas, el Casquerazo y el disimulado Morezón cerrando el cordal por el extremo izquierdo.
Abajo, resguardada en una sombra perpetua y sobrecogedora, descansa la cuenca glaciar de la Laguna Grande de Gredos, el destino final nuestro recorrido.
Tras una pausa en el mirador para tomar fotografías y deleitarnos con la inmensidad del paisaje alpine, reanudamos la marcha iniciando el largo descenso por la Senda de la Laguna Grande. La senda en esta vertiente la encontramos con un estado mixto, roca descubierta con placas de nieve dura y ventisqueros helados.
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Esta circunstancia nos obliga a extremar la precaución en cada paso. Ajustamos los bastones de trekking para asegurar el apoyo y evitar resbalones o culazos inoportunos sobre la nieve compacta.
A los pocos minutos de bajada nos topamos a mano izquierda con la Fuente de los Barrerones. Aunque su caño no suelta agua en esta ocasión —posiblemente por mantener cortada la llave de paso en la captación—, las paredes laterales de granito chorrean caudal en abundancia.
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Es un agua cristalina, helada y sin tratar de altísima calidad. Brota directamente de las cumbres y nosotros nunca hemos tenido el menor problema en beber directamente de ella para refrescarnos. Continuamos el descenso dibujando amplias y pronunciadas zetas labradas sobre la ladera de la garganta. Poco a poco vamos perdiendo altitud.
Conforme el desnivel pierde inclinación, la senda nos deposita directamente junto al margen de la Laguna Grande de Gredos. Su lámina de agua se encuentra parcialmente helada, ofreciendo una estampa invernal sobrecogedora.
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Empezamos a bordear la laguna por su orilla izquierda según descendemos, admirando las imponentes brechas y paredes verticales que se alzan buscando los Altos del Morezón. A media altura del espejo de agua destaca la estrecha y vertical Canal de la Mina, una clásica vía de ascenso invernal que desemboca en las cercanías del pico Morezón.
Un poco más adelante, justo en el extremo final de la cubeta glaciar, nos sale al paso la vertiginosa Canal de las Hoyuelas, otra de las grandes brechas que cortan el circo de manera espectacular. Giramos hacia la derecha rodeando la orilla y nos dirigimos hacia el Refugio de la Laguna Grande de Gredos (Refugio Elola).
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Nos acomodamos en su terraza sobre los muros exteriores para disfrutar de un merecido relax. Estar sentados al fondo de este circo glaciar, rodeados por murallones de piedra que se elevan casi mil metros sobre nuestras cabezas, transmite una sensación de pequeñísima humildad ante la naturaleza.
Tras un buen rato de charla y contemplación, recogemos el material para emprender el camino de regreso sobre nuestros propios pasos, desandando el sendero por el que hemos bajado. Curiosamente, la remontada de vuelta exige afrontar un desnivel acumulado bastante menor que el completado a la ida.
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Llegar a la laguna Grande desde la Plataforma requiere superar unos 430 metros de desnivel positivo. Sin embargo, como el Refugio de la Laguna Grande se encuentra a casi 200 metros de altitud más arriba que el aparcamiento de la Plataforma, el ascenso de regreso hasta Los Barrerones tan solo nos exige subir 220 metros de desnivel.
Afrontamos esta última subida sin prisa pero sin pausa, sabiendo que el tramo final hasta la Plataforma será un plácido y cómodo descenso. Completamos un recorrido espectacular por el corazón de la Sierra de Gredos, una ruta imprescindible que se disfruta plenamente en unas 6 horas de caminata.
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El Circo y la Laguna Grande de Gredos se erigen en el corazón de Ávila como el conjunto glaciar más extenso e imponente de toda la sierra. Este majestuoso anfiteatro se encuentra custodiado por más de doce cumbres emblemáticas que superan holgadamente los 2.300 metros de altitud.
Entre sus murallones destacan colosos como el Pico Almanzor (2.592 m) —techo del Sistema Central—, La Galana (2.564 m), El Casquerazo (2.437 m), el Cerro de los Huertos (2.474 m) y Cabeza Nevada (2.433 m).
En el fondo de la cubeta, a 1.940 m, descansa la Laguna Grande, alimentada por el deshielo de los circos y hoyas del entorno. Ya sea cubierta de nieve en invierno o resplandeciente en verano, su visita es una experiencia imprescindible en cualquier época del año.