Ruta al Gorbea y Aldamin
Circular desde Embalses de Murua
Ascenso por senda Egillolarra y descenso por canal de Dulau
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El Parque Natural del Gorbeia, situado entre las provincias de Álava y Bizkaia, alberga el Gorbea (1.482 m), cumbre emblemática que constituye el techo de ambas provincias. Su paisaje combina espesos hayedos, frondosos robledales y abruptas formaciones calcáreas que dan paso a vastos pastizales de alta montaña.
La vertiente alavesa, partiendo de los Embalses de Murua y sus antiguas canteras, ofrece una subida amable y panorámica. La ruta remonta la ladera del Arroriano por la Senda Egillolarra hasta la Cruz del Gorbea (1.482 m).
Desde la cima, el trazado continúa hacia el rocoso cresterío del Aldamin (1.376 m) para iniciar el descenso por el sobrecogedor Canal de Dulau. El regreso acompaña al río Zubialde, completando una circular ideal por el macizo.
➤ Ver o descargar el track circular Al Gorbea (Wikiloc)
Iniciamos nuestra marcha desde el aparcamiento Becada, situado unos cientos de metros antes del clásico parking de Zubialde. Nos encontramos a la altura del segundo embalse (o el primero según discurren las aguas aguas abajo), el punto de partida perfecto para encarar las entrañas de la vertiente alavesa.
Desde aquí tomamos la trazada de la Senda Egillolarra Bidea, un trazado histórico que se abre paso remontando el barranco de Asunkorta para salvar los 800 metros de desnivel que separan los fondos del valle de la cotizada cumbre del Gorbeia.
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En esta época del año el paisaje nos regala un contraste fascinante: el verde intenso del musgo tapizando la corteza de las veteranas hayas compite con el manto de hojas rojizas y marrones que alfombra el suelo.
Apenas hemos cubierto los primeros 800 metros de caminata cuando, al asomarnos a la derecha, contemplamos desde cierta altura la impresionante explanada verde de las Canteras de Murua, hoy reconvertidas en un agradable espacio recreativo conocido como Parque Canteras del Gorbea.
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Continuamos ganando metros plácidamente bajo la cubierta del hayedo, disfrutando de un paseo sombrío y sobrecogedor hasta alcanzar aproximadamente el kilómetro cuatro de ruta. A medida que avanzamos, el bosque comienza a aclararse.
Antes de llegar a las praderas superiores dejamos a nuestro paso los vestigios de una antigua nevera tradicional (elurzuloa), testimonio del antiguo aprovechamiento del hielo en la sierra, e inmediatamente alcanzamos el refugio libre de Egillolarra.
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A escasos metros se encuentra la fuente del mismo nombre, un punto excelente para tomar aire. En este tramo la vegetación arbórea cede el testigo de forma drástica al matorral bajo de brezo y a los pastos de alta montaña.
Nos encontramos plenamente encaramados a la ladera norte del Arroriano, flanqueados a nuestra derecha por la imponente presencia del Espolón de Igiñiger —un espolón rocoso estratégico que en el ascenso rodeamos por su vertiente izquierda y que más tarde, durante el descenso, dejaremos a la derecha—.
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Enfilamos la última y más exigente rampa de subida, con la silueta indudable de la Cruz del Gorbea recortándose contra el cielo, sirviéndonos de faro ininterrumpido hasta ganar la divisoria.
Hacemos cima en el Gorbeia (1.482 m) tras completar 6 kilómetros de ascensión y unas 2 horas y cuarto de esfuerzo, alcanzando el emblemático techo provincial compartida entre Álava y Bizkaia tras una subida progresiva, amable y sin mayores dificultades técnicas.
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El viento en la meseta cimera acostumbra a soplar con fuerza, recordándonos el carácter agreste de esta gran mole calcárea y silícea.
En la planicie cimera nos detendremos a contemplar varios elementos singulares: a la izquierda, el vértice geodésico; en el centro, la mítica Cruz del Gorbea, una colosal estructura metálica alzándose sobre una base de 5x5 metros.
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Desde el vertice geodésico del Gorbea 1.482 m
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Como detalle curioso de este hito geográfico, los pies orientados al Norte y al Este descansan sobre suelo vizcaíno, mientras que las zapatas del Sur y del Oeste pisan territorio alavés.
Bajo la celosía de la cruz, un pedestal alberga la imagen de la Virgen de Begoña. Tras tomar las fotos de rigor y protegernos del azote del aire, nos preparamos para continuar el itinerario.
Al fondo el Aldamin 1.376 m
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Si hasta este momento todo nuestro recorrido se ha desarrollado íntegramente por la provincia de Álava, al encarar la bajada hacia la vertiente noroeste nos adentramos de lleno en Bizkaia.
Descendemos rápidamente buscando el Collado de Aldamiñospe para emprender, justo de frente, la corta pero directa trepada al Aldamin (1.376 m).
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Esta altiva mole calcárea es la segunda cota más elevada de Bizkaia y queda situada al 100% en territorio vizcaíno (a diferencia del Gorbea, que actúa como límite interterritorial).
Desde su afilada cima rocosa disfrutamos de unas panorámicas excepcionales hacia los cresteríos calcáreos del Parque Natural de Urkiola, destacando al noreste las siluetas del Anboto y el Alluitz.
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Desandamos nuestros pasos desde el Aldamin hacia el collado y, dejando el Gorbeia a nuestra derecha, nos tiramos en busca de la bajada por el Barranco de Dulau. Este canal técnico y espectacular terminará canalizando nuestras pisadas hacia el Barranco del Río Zubialde.
Barranco de Dulau
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Cabe destacar que la altiva muralla del Espolón de Igiñiger ejerce de frontera natural entre la vía por la que subimos (Asunkorta) y la que ahora utilizamos para perder altura (Dulau).
Perdemos desnivel a través de prados abiertos durante un tramo de unos 2 kilómetros, continuando dentro de los límites de Bizkaia. Una vez sobrepasado el Dulau —el último gran farallón rocoso que se descuelga tras el Aldamin y el Miruen— cruzamos de nuevo la línea divisoria para reingresar definitivamente en Álava.
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A medida que perdemos cota, el paisaje se vuelve más umbrío y frondoso. Nos adentramos de nuevo en espesos hayedos que, al aproximarse al lecho húmedo del río Zubialde, ganan en biodiversidad botánica acompañándose de magníficos robles y formaciones salpicadas de acebos.
Tras vadear en varias ocasiones el cauce del Zubialde, el río termina por entregar sus aguas a la cuenca de los embalses del Gorbea.
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Enganchamos finalmente la pista que nos conduce al aparcamiento de Zubialde y, dejando a nuestra derecha las estructuras de las antiguas Canteras de Murua, recorremos el último tramo asfaltado hasta completar esta impresionante ruta circular por la cara sureste del macizo.
Agradecimientos al mejor guía que podíamos tener de la zona, el amigo Blas.
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