Pico Paderna 2.628 m
Desde la Besurta por el Refugio de la Renclusa
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Espectacular ruta que parte desde La Besurta hacia el Refugio de la Renclusa. Allí aligeramos peso para subir al Pico Paderna, ya coronado descendemos al refugio para pernoctar en pleno corazón del macizo. Los datos de arriba engloban las dos rutas que os ofrecemos por separado.
Erigido como un mirador de excepción en el Parque Natural Posets-Maladeta, el Pico de Paderna (2.628 m) se sitúa en una posición estratégica a la entrada del valle.
Flanqueado por los ibones de Paderna y la majestuosa cresta de los Montes Malditos, su atalaya ofrece una de las vistas más codiciadas y frontales hacia el Glaciar del Aneto, las Maladetas y todo el conjunto de tresmiles que dominan Benasque, convirtiéndolo en un objetivo imprescindible.
Pulsa el botón Ruta GPS al Parking de la Besurta :
Cómo llegar al inicio de la ruta:
Dependiendo de la época del año en la que realices la ascensión, podrás acceder en tu propio vehículo hasta el Parking de la Besurta o tendrás que dejarlo en el Parking de los Llanos del Hospital (Vado del Hospital). Durante la temporada estival, la pista permanece cerrada al tráfico privado y es obligatorio realizar el último tramo a pie o mediante el servicio oficial de autobuses del parque.
➤ Ver VIDEO de la Subida al Pico Paderna ➤ Ver o descargar el track Besurta al Refugio la Renclusa - Wikiloc ➤ Ver o descargar el track Refugio la Renclusa al Pico Paderna - Wikiloc
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Arrancamos a las 09:00 a.m. desde el aparcamiento de La Besurta, en pleno corazón del Valle de Benasque y dentro del Parque Natural Posets-Maladeta.
Nos dirigimos hacia el Refugio de la Renclusa, situado a las faldas de la vertiente norte del Macizo de la Maladeta; solo este trayecto de subida y vuelta ya merece la pena por sí mismo.
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Cruzamos por un puente de madera el arroyo que baja del Ibón de Villamuerta y continuamos por el sendero bien marcado. Enseguida encontramos un primer cartel indicando hacia La Renclusa y avanzamos entre hermosas zonas verdes de montaña.
Atravesamos el cauce del río Ésera, que en este punto no lleva agua, por lo que cruzarlo es simplemente cuestión de ganar terreno sobre las pedreras. Iniciamos la ascensión propiamente dicha por un camino algo más pedregoso hasta alcanzar una especie de mirador natural.
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A nuestra derecha divisamos la Bansa del Onso y pronto llegamos al único punto donde el camino se bifurca claramente. La señalización no deja lugar a dudas: hacia la izquierda en diagonal se va hacia Aiguallut, mientras que de frente y en ascenso nos dirigimos al Refugio de la Renclusa.
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Mantenemos nuestro rumbo ganando altura progresivamente hasta desembocar en un amplio llano situado justo bajo el refugio.Es una zona habitada por marmotas que se dejan ver a lo lejos emitiendo su característico silbido de alerta.
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En algo más de una hora afrontamos el tramo final de la aproximación con los paneles solares y el edificio ya a la vista. Un vistoso cartel nos da la bienvenida oficial al Refugio de la Renclusa, situado a 2.140 metros de altitud.
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Ubicado sobre una pradera espectacular y a los pies de la Tuca de la Renclusa, esta construcción de piedra fue levantada originalmente en 1912. Tras sus recientes reformas cuenta con unas instalaciones excelentes y será nuestro cuartel general durante los próximos dos días.
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Dejamos los bártulos, hacemos el check-in, un ratito de relax y cogemos las mochilas de ataque para disponernos a hollar la más cercana de las Tres Hermanas de Paderna.
Salimos sobre las 11:30 en dirección oeste; ya desde la pradera podemos ver el puente de madera por el que tenemos que atravesar sobre el arroyo del barranco de La Renclusa.
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A la derecha queda la espectacular construcción de la época en que se construyó el refugio: la Ermita de la Virgen de las Nieves, labrada hacia el interior de la roca.
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Echamos una mirada atrás antes de enfrentar la subida hacia el Ibón de la Renclusa y atrás queda el refugio. Comenzamos el ascenso por el arroyo del Barranco del Alba por su cauce en la orilla derecha, pero pronto una gran roca y varios hitos nos invitan a cruzar a la orilla izquierda.
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Comenzamos a girar y la espectacular cumbre se deja ver en su cara más escarpada, la Este.
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Encontramos los primeros neveros que bajan de la ladera Norte y llegan en lenguas hasta el mismísimo cauce del río; se agradece dejar de andar por pedrera y pisar sobre el manto blanco.
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Llegamos a una de las más bellas estampas de este ascenso: el Ibón derecho de la Renclusa o Paderna, conformando meandros con las marmotas merodeando por allí. Al fondo, nuestro objetivo del día, el coloso Paderna.
Todavía no tenemos claro por dónde hacer el ataque final y rodeamos el ibón por la izquierda, donde los neveros llegan hasta la orilla.
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Una vez terminamos de sobrepasar el ibón, llegamos a una llanura de grandes rocas y al comienzo de las palas de nieve, donde pronto tendremos que decidir la ruta de ascenso.
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Aquí tenemos las opciones: la gran pala de nieve de la cara Norte o tirarle directo al collado; ambas con una pendiente brutal.
Para la pala se requieren crampones y piolet, mientras que el directo es de gravilla suelta con riesgo de desprendimientos hacia los que van detrás. No por unanimidad, pero sí por mayoría, optamos por el directo.
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Este directo consta de 300 m de recorrido por 160 m de desnivel, lo que da idea de la inclinación. Entre unas grandes rocas a la izquierda y una solitaria aguja a la derecha acometemos la subida al collado de Paderna. Con vértigo ni conviene intentar amago de subir por aquí.
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Ascender, vamos ascendiendo, pero mirando hacia abajo tenemos claro que por aquí seguro que no bajamos.
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Una vez alcanzado el collado, nuestra primera mirada se dirige hacia el Oeste, donde se abren ante nosotros nuevas panorámicas hacia las otras dos Hermanas de Paderna.
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Afrontamos los últimos 200 metros de marcha y unos 100 metros de desnivel desde el collado hasta la cumbre, atacando por la cara Sur.
La cima nos recibe con un picacho muy peculiar coronado por un punto geodésico y un horizonte impresionante: al Norte, el cordal fronterizo con picos como la Montañeta, el Salvaguardia y el Pico de la Mina; al Sur, el majestuoso Macizo de la Maladeta; al Oeste, la Tuqueta Blanca y la Tuca Blanca completando las Hermanas de Paderna; y al Este destaca, omnipresente por su cercanía, la Tuca de la Renclusa.
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Descendemos de nuevo al collado de Paderna para tomar un breve tentempié antes de iniciar el descenso por el cuchillar de la izquierda, siguiendo la línea natural de la cresta hasta sobrepasarla por completo.
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Vamos realizando el giro natural guiándonos por los hitos de piedra hasta rodear la cresta por completo, situándonos de frente a las palas de nieve que nos disponemos a descender.
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Nos esperan 800 metros de pala por delante; nos equipamos con crampones y piolet para lanzarnos en un descenso rapidísimo. No tiene punto de comparación con haberlo tenido que subir, aunque requiere máxima precaución: la presencia de zonas de nieve dura hace que cualquier paso en falso pueda acelerar la bajada más de lo deseado.
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Llegamos rápidamente a la zona de bloques rocosos y en pocos minutos nos plantamos de nuevo en el Ibón de la Renclusa.
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Encontramos marmotas por todas partes; están en su auténtico paraíso terrenal. Aunque no permiten que nos acerquemos a menos de 50 metros, es distancia suficiente para fotografiarlas disfrutando de su entorno.
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Al terminar de rebasar el ibón por la izquierda en nuestro descenso, tomamos un pequeño desvío a la derecha ganando apenas 5 metros de repecho para asomarnos al ibón contiguo.
El espectáculo es formidable: rodeado por una pradera verde deslumbrante, no nos podemos contener y nos tomamos un merecido descanso.
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Echamos una última mirada atrás antes de afrontar el tramo definitivo del descenso siguiendo el arroyo del Barranco del Alba.
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Continuamos perdiendo altura de forma progresiva mientras disfrutamos del paisaje que nos rodea en este tramo final.
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Ya divisamos abajo a nuestra izquierda las instalaciones del refugio, al que llegamos sobre las 17:30 h.
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Una hora ideal para disfrutar de una buena ducha con agua caliente, cambiarnos de ropa, relajarnos y poner el broche final con una reconfortante cena en la montaña.
Echamos una última mirada a lo que dejamos atrás tras coronar el Pico Paderna. A pesar de ser una de las cumbres más modestas de la zona, su ubicación estratégica en un extremo del valle le otorga una panorámica envidiable e ininterrumpida sobre toda la vertiente norte del Macizo de la Maladeta y la cuenca alta del Valle de Benasque.
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El Pico Paderna (2.628 m) está enclavado en el Parque Natural Posets-Maladeta, dentro del Valle de Benasque, el último valle aragonés hacia el oriente antes de dar paso a los Pirineos catalanes. Aunque es de las cotas más bajas en el sector septentrional del macizo, su posición adelantada garantiza unas vistas majestuosas sobre las grandes moles de piedra y hielo que dominan el horizonte.
Se trata de la cima más modesta del grupo conocido como "Las Tres Hermanas de Paderna". Le acompañan hacia el oeste la Tuca Blanca de Paderna (2.847 m) y la Tuqueta Blanca de Paderna (2.713 m), unidas por la espectacular cresta donde se ubica el Collado de Forau Tancau.