Ruta Cuerda de los Porrones y Maliciosa Baja | La Pedriza

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CUERDA DE LOS PORRONES - Lineal

Por Maliciosa Baja y Chorros del Manzanares

Desde parking Quebrantaherraduras a parking Canto Cochino

Cuerda de los Porrones desde Mirador de los Pastores
Distancia: 18.5 km   |   Desnivel: +950 m   |   Tiempo en movimiento: 6 horas


La Sierra de los Porrones (o Cuerda del Hilo) es un cordal de la Sierra de Guadarrama que discurre de noroeste a sureste, dividiendo las cuencas de los ríos Manzanares y Navacerrada.

Arranca en su cota más alta, La Maliciosa Baja (1.938 m), y desciende progresivamente pasando por el Cancho Porrón (1.680 m), Peña Blanca (1.598 m) y las Torretas de los Porrones (1.372 m).

Flanqueado por la Garganta del Manzanares y puntos clave como la Charca Verde, es un itinerario con espectaculares panorámicas de La Pedriza.

🚗 Logística del Recorrido

Aunque el trazado es lineal, todo el recorrido discurre íntegramente por La Pedriza.

Arranca en el aparcamiento de Quebrantaherraduras y finaliza en uno de los de Canto Cochino. Al estar separados por solo unos 2 km, la logística resulta relativamente mas sencilla: se puede resolver combinando dos vehículos o caminando este breve tramo de enlace al terminar.

Pulsar el botón Ruta GPS al parking de Quebrantaherraduras:




⚠️ Regulación de vehiculos - acceso y horarios:

Acceso a la Pedriza - Horarios oficiales web.


➤ Ver o descargar el track del Cancho de los Muertos (Wikiloc)

Croquis del Recorrido
Croquis del Recorrido


Iniciamos la ruta sobre las 8:00 a. m. desde el aparcamiento de Quebrantaherraduras, en pleno corazón de La Pedriza.

Desde este punto, integrado ya en las estribaciones de la Sierra de los Porrones, tomamos el sendero ascendente para adentrarnos de lleno en el recorrido.

Cuerda de los Porrones Perspectiva de la ruta Panorámica La Pedriza

Iniciamos la ruta sobre las 8:00 a. m. desde el aparcamiento de Quebrantaherraduras, en pleno corazón de La Pedriza. Desde este punto, integrado ya en las estribaciones de la Sierra de los Porrones, tomamos en constante ascenso el sendero marcado como PR-16 en dirección a El Berzosillo, dejando a los pocos metros y a nuestra izquierda los característicos Picos de la Higuera.

Cuerda de los Porrones Vistas de la ruta

Continuando el trayecto, alcanzamos una agradable pradera salpicada por varios bancos rústicos construidos con las propias rocas de la zona.

Pocos metros más adelante atravesamos casi sin darnos cuenta el Collado del Terrizo, un pequeño cruce de caminos donde avanzamos por la ancha pista.

A pie de trayecto nos topamos con una roca de la que emana un hilo de agua; por la ubicación del GPS todo indica que se trata de la Fuente del Berzosillo, aunque sin el clásico caño que la identifique con claridad.

Fuente del Berzosillo
Fuente del Berzosillo
Vistas de La Pedriza

Continuamos por el sendero PR-16 unos 300 metros más hasta abandonarlo por una traza difusa a la izquierda, buscando la parte alta de la Cuerda de los Porrones. Tras avanzar un breve tramo campo a través y cruzar una pista forestal, encontramos al otro lado una senda más clara para seguir ganando altura.

Al alcanzar la cuerda nos topamos con una valla metálica divisoria de municipios. La ruta prosigue hacia la derecha sin llegar a cruzar el vallado, disfrutando en ese punto de la cercanía de varios buitres posados sobre las rocas.

Las vistas hacia el este del embalse de Santillana resultan espectaculares. Tras recorrer unos 500 metros en paralelo a la valla y girar hacia el noreste, se abre ante nosotros una panorámica imponente de casi la totalidad del Circo de La Pedriza Superior.

Las vistas hacia el este del embalse de Santillana resultan espectaculares. Tras recorrer unos 500 metros en paralelo a la valla y girar hacia el noreste, se abre ante nosotros una panorámica imponente de casi todo el Circo de La Pedriza Superior, prácticamente a nuestros pies, ofreciendo una perspectiva diferente a la habitual que aporta una dimensión completamente nueva al entorno.

Cuerda de los Porrones Panorámica del recorrido

Alcanzamos pronto el Collado de Valdehalcones, el punto clave para cruzar al otro lado del vallado aprovechando un paso natural. A partir de aquí continuamos siguiendo de lleno la cresta de la cuerda, donde más del 90 % del recorrido se realiza por una pequeña senda bastante visible.

El trazado se encuentra balizado por marcas rojas en las rocas y por varios hitos de piedra. Al fondo destacan dos grandes moles rocosas que nos invitan a cruzar entre ellas, teniendo como inmediato objetivo Peña Blanca, con sus casi 1.600 metros de altitud.

Cuerda de los Porrones Paso entre las moles rocosas

Para alcanzar Peña Blanca superamos primero un conjunto de peñas anónimas, pasando junto a un vivac perfectamente acondicionado. Este es quizás el tramo más confuso de la ruta, por lo que conviene prestar especial atención a los mojones y marcas rojas para no perder el trazado correcto.

Hito en el sendero Aproximación a Peña Blanca

Entre tanto bloque granítico resulta complicado identificar Peña Blanca a simple vista, pero el GPS despeja las dudas. Al fondo destacan los dos grandes monolitos que la presiden; a medida que nos aproximamos, nuevos detalles del terreno confirman que nos dirigimos hacia la cumbre.

Bordeamos la cumbre dejando a nuestra izquierda su característica y gran aguja rocosa, el punto de referencia definitivo que nos marca el paso para superarla de forma limpia.

Llegamos así al Collado de las Loberas, cuya marcada personalidad salta a la vista: su vertiente este aparece completamente cubierta de pinos, mientras que la oeste contrasta con matorral bajo y bloques de roca. Esta clara división delimita a la perfección la línea que debemos seguir.

Vistas hacia el Collado de las Loberas Contraste de laderas en la cuerda

Al fondo divisamos la brecha por la que nos toca encajonarnos mientras avanzamos de lleno por la cresta de la Cuerda de los Porrones. En cuanto ganamos esta pequeña loma, aparece ante nosotros la silueta del Cancho de las Porras.

Al fondo divisamos la brecha por la que nos toca encajonarnos mientras avanzamos de lleno por la cresta de la Cuerda de los Porrones.

En cuanto ganamos esta pequeña loma, aparece ante nosotros la silueta del Cancho de las Porras, para cuyo acceso debemos cruzar primero la amplia explanada del Collado de los Vaqueros.

Al alcanzar el Cancho de las Porras, el cual bordear de nuevo por la izquierda, una mirada atrás revela la perfecta nitidez del trazado que hemos seguido a lo largo de la cuerda. Dos peculiares rocas en equilibrio sirven de referencia inconfundible para señalar el sendero.

Paso por el Cancho de las Porras Rocas en equilibrio señalando el camino

Al recorrer los senderos que crestean por esta cuerda, la ilusión óptica y las sensaciones remiten inevitablemente a La Pedriza.

Aunque se trate de un cordal completamente independiente, su inmediata cercanía hace que comparta con ella evidentes características geológicas y morfológicas.

Formaciones rocosas tipo Pedriza Detalle de bloques graníticos Panorámica del cordal rocoso

Basta echar un vistazo a las singulares formas rocosas que nos rodean para comprender al instante el porqué del curioso nombre de este paraje: el Cancho de las Porras.

Peculiares formaciones graníticas en el Cancho de las Porras

Una vez más superamos el resalte dejándolo a nuestra izquierda. Al alcanzar la cota máxima del cordal, las panorámicas comienzan a abrirse por completo hacia el siguiente objetivo de la ruta.

Al alcanzar la máxima altura contemplamos todo el cresterío que dista hasta La Maliciosa Baja, punto de inicio de esta sierra que se prolonga hasta rebasar las Torretas de los Porrones —escenario donde fotografiamos a los buitres leonados—.

Al fondo se alza imponente la pared de La Maliciosa, flanqueada a la izquierda por el Peñotillo y a la derecha, justo donde culmina el manto verde, por La Maliciosa Baja.

Panorámica hacia La Maliciosa y La Maliciosa Baja Vista general del cordal y el Peñotillo al fondo

Entre el Cancho de las Porras y el Cancho Porrón se interpone un caos granítico y un collado sin nombre. Seguimos la trazada evidente del sendero que nos guía para flanquear esta rocosa formación por su derecha.

Al darnos la vuelta, disfrutamos de una magnífica perspectiva de la cara norte del Cancho de las Porras.

Hacia nuestra derecha, mirando al este, unas densas y amenazantes nubes encapotaban los cielos sobre La Pedriza, aunque afortunadamente la cosa no pasó de un mero aviso y la tormenta no llegó a descargar.

Estamos a punto de alcanzar la cima del Cancho Porrón, en cuya cumbre y paso encontramos una estructura de vivac construida con rocas junto a otros parapetos de piedra.

Vivac de piedra en la cima del Cancho Porrón Parapetos rocosos en la cumbre Vistas desde el paso del Cancho Porrón

Poco antes de alcanzar la cima, a la derecha del trazado queda situado un pluviómetro ligeramente por debajo de la senda. Apenas unos metros más arriba, enfilando los últimos pasos hacia la cumbre, destaca una peculiar formación rocosa sobre la que descansan una placa conmemorativa y una inscripción grabada.

Pluviómetro situado bajo el camino en el Cancho Porrón Roca con placa conmemorativa e inscripción

Al alcanzar la cumbre del Cancho Porrón, el paso discurre junto al propio vivac. Desde este punto cerramos un tramo de ascenso sostenido y suave a lo largo de la cuerda, divisando apenas unos metros más abajo la vertiente que desciende hacia el Collado Porrón.

Vista de la cima del Cancho Porrón y sus alrededores Descenso por la cuerda hacia el Collado Porrón

Hasta este enclave completamos 7 kilómetros de recorrido acumulando un desnivel positivo de 600 metros. A partir de aquí nos adentramos en el único tramo de ascenso con una pendiente más pronunciada de toda la jornada.

Perspectiva del sendero hacia el Collado Porrón Tramo de descenso aproximándose al collado

Se trata de una rampa exigente de apenas 1 kilómetro en la que remontamos unos 200 metros de desnivel. Tras el esfuerzo alcanzamos un pequeño rellano, el lugar perfecto para hacer una breve pausa, reponer fuerzas y contemplar la imponente cumbre de La Maliciosa.

Durante el descanso se nos une una pareja de montañeros que también aprovecha este mirador natural para tomarse un respiro.

Vistas hacia La Maliciosa desde el rellano de descanso Perspectiva del tramo empinado antes de retomar la marcha

Reanudamos la marcha dejando a nuestra derecha el desvío del ascenso directo a La Maliciosa Baja. Optamos por flanquearla rodeando la ladera en dirección hacia el Collado de las Vacas, aunque no llegaremos a alcanzarlo del todo, ya que un poco antes giraremos para proseguir por la vertiente norte.

Desde nuestra posición ya alcanzamos a divisar en el valle el Collado de los Pastores, punto neurálgico por el que pasaremos en breve, aunque antes aún nos resta un último tramo de transición.

En mitad del descenso hacia el collado nos volvimos a cruzar con la pareja que nos había alcanzado en el rellano de la cuesta más empinada, cerca de la base de La Maliciosa Baja.

Juan Fran, el chico, nos sorprendió al reconocernos como losk2delaskumbres. Nos comentó que K1 compartía su mismo nombre y que quizá por ello se le habían quedado más grabadas nuestras caras.

Aunque normalmente la gente se enfoca en la ruta y no suele fijarse en estas cosas, nos hizo una ilusión especial. Es una sensación nueva y gratificante cruzarte en mitad de la montaña con alguien que te reconoce por las publicaciones de internet.

Panorámica del descenso hacia el Collado de los Pastores
Encuentro en la ruta durante el descenso Charlando con Juan Fran y su pareja Foto de recuerdo con los seguidores del blog Momentos compartidos antes de proseguir el camino

Alcanzamos finalmente el Collado de los Pastores, un punto de parada obligatoria donde las vistas hacia los cuatro puntos cardinales son espectaculares.

El enclave cuenta con cuatro paneles informativos dispuestos a modo de mesa redonda orientativa, los cuales detallan con precisión las cumbres y panorámicas observables hacia cada orientación.

Panel de orientación en el Collado de los Pastores Detalle de los carteles explicativos con las vistas panorámicas

Tras disfrutar de las vistas, tomamos la ancha pista de tierra que desciende hacia el Puente de los Manchegos. Cruzamos el puente y, aproximadamente 100 metros más adelante, abandonamos la pista por el margen izquierdo. El desvío está claramente indicado mediante hitos de piedra, visibles tanto en el propio camino como metros más adentrado el terreno.

A partir de este punto iniciamos el trazado siguiendo el curso del río Manzanares, donde el cauce presenta ya un volumen de agua considerable. Hasta aquí, desde su nacimiento en el Ventisquero de la Condesa, el río va nutriéndose paulatinamente gracias a los múltiples arroyos que vierten sus aguas desde las laderas que flanquean la ruta.

Iniciamos así un apasionante recorrido de aproximadamente 5 kilómetros a lo largo de la margen izquierda del río Manzanares, un tramo que nos regala un paisaje fascinante repleto de infinitas pozas, saltos de agua y pequeños recovecos.

El agua ha ido labrando este entorno con maestría a lo largo del tiempo y, como suele decirse, más vale una imagen que mil palabras.


A mitad de este sendero nos desviamos unos metros para asomarnos a las Chorreras del Manzanares. En su momento, hace ya bastantes años, este espectacular rincón marcaba el inicio de un tramo lleno de encanto y dinamismo acuático.

Hoy en día esta actividad se encuentra totalmente prohibida, por lo que el enclave ha quedado preservado como una auténtica escultura natural para el disfrute de los senderistas que recorren la zona.

Vista panorámica de las Chorreras del Manzanares Detalle del encajonamiento y saltos de agua

Desde este tramo hasta el Puente del Retén hay apenas un suspiro. A lo largo del camino nos topamos con varias pozas a ambos lados: conforme descendemos, la poza situada a la derecha resulta especialmente agradable por contar con losas de roca lisa en su orilla, lo que la convierte en un lugar ideal para refrescar los pies.

Sin embargo, su principal inconveniente es que coincide con un punto de paso muy concurrido por otros senderistas.

Pozas y orillas de roca cerca del Puente del Retén Vista del cauce del río Manzanares a la altura del Puente del Retén

Continuamos la marcha y pronto divisamos a lo lejos la ancha pista de la PR-18, aunque antes de alcanzarla tropezamos con una pintoresca fuente de la cual desconocemos por completo el nombre.

Fuente sin nombre junto al camino antes de conectar con la PR-18

Una vez alcanzada la pista principal justo a la altura del Puente del Francés, ya no la abandonaremos hasta llegar al punto final de nuestra ruta, en el aparcamiento de Las Machacaderas.

Llegada al punto final de la ruta en el aparcamiento

No realizamos el recorrido en formato estrictamente circular debido a una excelente oportunidad logística: cuando Alfonso nos comentó que se unía a la caminata por este territorio que tan bien conoce, se nos encendió la chispa y decidimos dejar un vehículo en el aparcamiento de Las Machacaderas y otro en el de Quebrantaherraduras. Esto nos permitió ahorrarnos unos 2 kilómetros en el tramo final.

Quienes no dispongan de la opción de utilizar dos coches simplemente deberán sumar ese pequeño tramo extra de unos 2 kilómetros por sendero desde este aparcamiento hasta conectar de nuevo con el punto de partida en Quebrantaherraduras. ¡Mucha suerte y buena ruta a todos! La hemos disfrutado como niños.

losk2delaskumbres, Actualizado en: domingo, septiembre 14, 2014

4 comentarios :


  1. ¿Realmente existe alguna senda que baje desde el collado de las vacas hasta el de los pastores? He estado hace poco por esa zona y me tuve que conformar con volver por donde había venido y me gustaría me indicáseis por donde se baja por aquello de hacer la ruta circular.

    Gracias y felicitaciones por vuestra página

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    1. Hola Anónimo, si, si existe esa senda, lo que pasa que si vienes por donde nosotros subimos, no tienes que llegar al Collado de las Vacas, nada mas sobrepasar la Maliciosa baja, debes girar a derechas y buscar un pequeño sendero que te sube casi, casi, hasta la cima de la Maliciosa baja, por la cara Norte, sin llegar a culminar el sendero sigue, y sigue para empezar a descender, cada X espacio, sueles encontrar algún mojon que otro, pero el sendero está muy bien definido una vez estas en el, lo difícil es acertar en el inicio donde te he comentado al girar la Maliciosa en su parte baja y un buen trozo antes de llegar al collado de las vacas.

      Saludos y suerte, muchas gracias por tu visita.

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  2. Hola Figuras...!
    Este blog cada día mas interesante.
    Que tiempos desde que lo empezasteis, no hace tanto.
    Y...
    Preciosa ruta...!
    Tengo ganas de hacerla hace mucho.
    Bien documentada y afotada, como todo lo que haceis.
    Grandes...!
    Y eso os lo dice uno que "casi" vive en Las Pedrizas.
    Un abrazote, Figuras.
    ;-)

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    1. Hola Patarran, muchas gracias por lo que nos toca, efectivamente no hace tanto, tengo un poco avandonado el blog, pero aquí andamos, intentando retormarle. Este recorrido desde luego es muy bonito y merece la pena, respecto a la Pedriza, ciertamente es una debilidad que tenemos, aquí tenemos muchas publicaciones atrasdas, pero en wikiloc vamos al día, así que hay también puedes visitar, sin ir mas lejos, la última ha sido por la Pedriza, mira que habré fotografiado veces el Puente Poyos, pero nunca lo había visitado, pues ya el la última cayó.
      Respecto a tú eslogan "Escribo .. luego existo" no me queda ninguna duda, eso es así ahora y por los tiempos.

      Un saludo y mucho monte, con moto, a pie, en patinete o como sea.

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Senderismo y Montañismo, forma de vida, compartiendo vivencias por la Naturaleza, Trazados y Rutas por las montañas de cualquier lugar.