Subida a Tresviso desde Urdón
Por la Senda de la Peña desde río Urdón
Traza histórica esculpida en la propia roca, la ascensión desde Urdón hasta Tresviso —popularmente conocida como el Camino de la Peña— constituye una de las mayores joyas del senderismo en el macizo oriental de Picos de Europa. Este trazado serpentea por la vertiente derecha del imponente encajonamiento que forma el río Urdón, en pleno corazón del Desfiladero de La Hermida.
Aunque hoy en día sea una meta imprescindible para amantes de la montaña gracias a sus espectaculares vistas y a los casi 900 metros de desnivel positivo que salva, su origen es puramente industrial. La senda fue proyectada a mediados del siglo XIX como una audaz solución de ingeniería para dar salida a la intensa actividad minera de la zona, permitiendo transportar el zinc y el plomo extraídos en los yacimientos de Ándara y las inmediaciones de Tresviso hacia el fondo del valle.
Pulsa el botón Ruta GPS al Parking de Urdón :
Aparcamiento y localización: El punto de inicio de la ruta se encuentra en el kilómetro 166 de la N-621, dentro del Desfiladero de La Hermida, justo a la altura de las instalaciones hidroeléctricas. En este enclave la explanada principal dispone de una capacidad muy reducida, de apenas 10 a 15 vehículos, por lo que resulta imprescindible madrugar bastante en días festivos o fines de semana para asegurar sitio.
Está estrictamente prohibido estacionar u obstruir el paso en la pista interior de acceso a la central hidráulica de Urdón. Este carril debe permanecer completamente despejado las 24 horas para garantizar la circulación fluida de los vehículos de mantenimiento y, de forma prioritaria, el paso de los servicios de emergencia.
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La marcha da comienzo en el término municipal de Peñarrubia, en el estratégico enclave de Urdón, punto exacto donde las aguas cristalinas del río Urdón se funden con el caudal del Deva. Nos encontramos a escasos 100 metros sobre el nivel del mar, en un rincón deshabitado pero cargado de historia hidráulica y minera.
Tras estacionar en las pequeñas áreas habilitadas junto a la carretera nacional, cruzamos el umbral de entrada al recorrido, perfectamente señalizado y sin margen de pérdida.
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Los primeros compases transcurren de forma amable, llaneando junto al cauce. A nuestra izquierda dejamos la histórica central hidroeléctrica de Urdón, levantada originalmente en 1912 y reconstruida en 1952 tras un voraz incendio.
Esta infraestructura, que aún hoy genera unos 30 millones de kWh anuales aprovechando el enorme salto de agua desde la parte alta, marca el preludio de la caminata.
Dejando atrás el complejo, realizamos el primer cruce del río sobre un sólido puente de piedra y continuamos por la pista hasta la idílica zona de Entrelospuentes. Aquí salvamos dos pasos más: uno sobre el canal de suministro de la central y otro nuevamente sobre el cauce natural.
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A partir de este punto la montaña dice basta a las treguas y el trazado empieza a ganar altura decididamente. El río Urdón se va hundiendo progresivamente en el fondo del abismo mientras nosotros progresamos sobre la pared rocosa.
Superamos primero las Canalizas del Grezo y alcanzamos más adelante el sector de La Bargona. Es aquí donde la ingeniería minera del siglo XIX despliega todo su esplendor con los famosos Tornos de Urdón: un titánico entramado de zetas excavadas a pico y pala sobre la caliza para vencer la verticalidad del canal.
El terreno, firme pero cubierto de piedra suelta, exige un paso rítmico. Aunque la subida requiere pulmón, el verdadero reto técnico vendrá en el descenso, donde habrá que medir muy bien cada apoyo para evitar resbalones inoportunos.
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Al coronar La Bargona y encarar el giro hacia la izquierda, la perspectiva hacia atrás resulta colosal. La maraña de curvas encajonadas abajo da una idea precisa del desnivel superado en pocos minutos.
Ganando metros con suavidad, alcanzamos el Mirador de Ciabedo, conocido tradicionalmente por los vecinos como "las posás". Este era el alto en el camino donde arrieros y mineros descargaban hombros y tomaban aliento antes de continuar la dura jornada. Las panorámicas sobre el barranco desde esta atalaya son sencillamente impresionantes.
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Sorteando las últimas lazadas —ahora con una pendiente algo más benévola— nos asomamos al espectacular Balcón de Pilatos.
Este paso colgado sobre el vacío ofrece una vista de vértigo hacia el fondo del cañón y hacia las imponentes paredes de la Sierra de Bejes que se levantan justo enfrente, marcando de forma natural los límites limítrofes con Asturias a nuestra espalda.
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Superado el vértigo del balcón, el paisaje cambia de tercio de forma radical. La caliza desnuda da paso a prados de un verde intenso al entrar en los Invernales de Frías, un antiguo conjunto de majadas ganaderas donde nos recibe una reconfortante fuente de pilón, ideal para refrescarse.
A escasos 700 metros antes de alcanzar las primeras casas de la aldea, nos topamos a la izquierda con una parada imprescindible: el Mirador Sierra de Beges.
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Esta espectacular pasarela volada sobre la cortada ofrece una panorámica sobrecogedora del entorno. Desde su plataforma se contempla a vista de pájaro la vertiginosa profundidad de la garganta del río Urdón, el canal de agua y el histórico corredor de Matallana.
Además de regalarnos una perspectiva directa hacia la Sierra de Bejes y el collado de Pelea, en los días más limpios la vista se extiende hacia el valle de Peñarrubia e incluso los lejanos relieves de Soba. Gracias a su cómodo acceso mediante un paseo prácticamente llano, se convierte en la antesala perfecta antes de adentrarnos en la población.
Ya en el pueblo, situado en plena Comarca de Liébana a más de 900 metros de altitud, se respira la calma de uno de los núcleos más aislados y auténticos de Cantabria. Paseando por sus callejuelas empedradas llegamos a la Iglesia de San Pedro (1904), a cuyo lado se ubica una fuente y un acogedor merendero.
Tresviso mantiene viva su profunda tradición ganadera, siendo la cuna del célebre Queso Picón Bejes-Tresviso, una joya gastronómica de D.O.P. curada en cuevas naturales.
Tras subir a la zona alta para coronar la visita con la foto panorámica de rigor, resulta casi obligatorio hacer parada en la taberna local para disfrutar de una cerveza bien fría o una sidra reconfortante observando el perfil de la aldea.
Una vez repuestas las fuerzas y completado el descanso, toca recoger bastones y emprender el retorno por el mismo itinerario. El descenso por los Tornos requerirá máxima concentración en las rodillas y atención constante al piso con piedra suelta hasta alcanzar de nuevo las frías aguas del Deva en Urdón.
📍 Enclave en nuestra ruta por Cantabria
Realizamos esta ascensión a Tresviso en un mes de septiembre, encajándola dentro de un intenso viaje de senderismo por Cantabria. Veníamos de afrontar el exigente descenso y subida a los escalones del Faro del Caballo en Santoña y de contemplar la impresionante cascada del Nacimiento del Río Asón.
Septiembre nos resultó una época idónea para la Canal de Urdón: las temperaturas en el Desfiladero de la Hermida son más suaves que en pleno julio/agosto y la afluencia de gente en el parking es algo menor, aunque la premisa de madrugar sigue siendo indispensable.
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Senderismo y Montañismo, forma de vida, compartiendo vivencias por la Naturaleza, Trazados y Rutas por las montañas de cualquier lugar.