Ruta del Refugio de Góriz A Pradera de Ordesa
Bajada por la Senda de las Mulas y Cola de Caballo
El descenso desde el Refugio de Góriz hacia la Pradera de Ordesa marca el cierre de esta travesía por el corazón del Parque Nacional. Para perder altura de forma paulatina y segura hacia la base del Circo de Soaso, en esta tercera etapa tomamos la conocida Senda de las Mulas —o Camino de los Machos—, una histórica variante que rodea la ladera evitando por completo el paso vertical y expuesto de las Clavijas de Soaso.
Esta opción resulta idónea para la bajada, ya que elimina la tensión de destrepar con mochilas pesadas o roca húmeda, siendo además la ruta obligada si se realiza la actividad con perros.
A medida que perdemos altitud por los cómodos zigzags de la senda, antes de alcanzar la propia Cola de Caballo tomamos un desvío a mano izquierda que nos deposita directamente en el fondo del valle. En este punto nos toca vadear el río Arazas; por lo general no entraña gran dificultad al bajar con poco caudal por esa zona, aunque conviene avanzar prestando atención para elegir la mejor lera de piedras y cruzar al otro lado sin mojarse los pies.
Una vez en la otra margen del río, enlazamos el camino de regreso en un descenso constante y placentero por el trazado principal del valle. Sin realizar desvíos ni entrar en el circuito de las cascadas superiores, la ruta nos adentra progresivamente en la sombra del frondoso bosque de hayas, siendo la Cascada de Arripas la única que nos sale directamente al paso antes de dar por concluida la travesía en el aparcamiento de la Pradera.
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(Usar Track de bajada del refugio)
Iniciamos el descenso desde el Refugio de Góriz a la Pradera de Ordesa. Intentaré no repetirme con imágenes semejantes ni pasos iguales a los del ascenso, buscando aportar alguna pincelada constructiva para nuestros lectores.
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A pesar nuestro por no poder seguir más tiempo disfrutando de las tantas cumbres que podríamos hollar por la zona, comenzamos el peregrinaje desde el Refugio de Góriz hacia la Pradera de Ordesa. Un trayecto que disfrutamos de lo lindo en el ascenso y que ahora no queremos que sea menos.
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Quizás ahora las vistas se ven de otra manera. El peso en las mochilas es parecido, pero en descenso las sensaciones, las perspectivas y todo se aprecia de forma más relajada. Sin el lastre del desnivel positivo, caminas con la satisfacción del deber cumplido, lo que da otro cariz al recorrido.
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Cada vez más cerca del Circo de Soaso, atravesamos una pequeña falla. A mitad de ella, un pedestal natural nos permite sacar una bonita foto para dejar constancia de la belleza de la cabecera del valle.
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Antes de comenzar el descenso firme, dejando en segundo plano el Valle de Ordesa, le damos relevancia al Gamón Blanco. Esta planta, nativa del Mediterráneo y preferente de suelos alcalinos, asociada a la muerte en la antigua Grecia, nos llama la atención por estos lares. No sabemos muy bien qué se le ha perdido por esta zona; quizás este entorno privilegedo pudo más que sus raíces y su paso casual la llevó a afincarse definitivamente aquí.
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Continuamos y pronto nos situamos a la altura de las Clavijas de Soaso. No descenderemos por ellas, sino por el Sendero de las Mulas (el camino de los zigzags), pasando bajo unos impresionantes cortados. Ahora entendemos perfectamente la recomendación de usar las clavijas en invierno: el riesgo de aludes y el transitar pegados a grandes paredones incrementan la peligrosidad de esta senda con nieve.
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Descendemos poco a poco hasta alcanzar la bifurcación donde se puede optar por bajar directo hacia la Cola de Caballo o tomar, como hicimos nosotros, el tramo final del clásico sendero de los Cazadores. Esta variante nos aleja paulatinamente de la cascada para perder altura hasta el fondo del valle. Una vez abajo, vadeamos el río Arazas para incorporarnos al camino habitual, dejando a nuestra espalda la estampa de la Cola de Caballo y el Circo de Soaso.
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Una vez alcanzada la zona baja del valle, Blas —el más capacitado con diferencia en conocimientos de fauna, flora y terreno de la zona— nos rescata del camino para enseñarnos la Flor de las Nieves o Edelweiss (blanco puro), emblemática de las praderas alpinas y flor nacional de Suiza. En España es una especie protegida y jamás debemos recolectarla.
Algo más adelante, Blas vuelve a señalarnos otro ejemplar endémico único: la Oreja de Oso, capaz de rebrotar tras una desecación total gracias a mecanismos bioquímicos que impiden la muerte celular.
Detalles como estos, que pasarían inadvertidos para la mayoría de los mortales, convierten la compañía de Blas en algo inestimable por sacarnos de la visión global y meternos de lleno en la esencia botánica de estos lares.
| Collalba gris (macho) |
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No somos muy de pajarillos, supongo que por ignorancia general sobre estas especies, pero de vez en cuando algún ejemplar se nos pone a tiro, nos llama la atención y no lo dejamos escapar. Lo averiguamos después para poder compartirlo con los amantes de la ornitología o con quienes disfrutan encontrándose con ejemplares distintos a lo habitual.
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A lo largo del trayecto entre las Gradas de Soaso y la Pradera de Ordesa, le pregunté al amigo Blas incontables veces por los nombres de árboles, arbustos y plantas. Aunque más de la mitad se me van de la memoria con las horas, en el momento en que te explica cada detalle te quedas con la sensación de absorber un trozo de su sabiduría. Luego llega la realidad y retienes solo una parte, pero no perderé la esperanza de seguir aprendiendo la cultura botánica de los lugares por donde transitamos para compartirla.
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Sin darnos cuenta, de forma entretenida y amena, nos vamos acercando al final de un recorrido para el cual los calificativos se quedan cortos. Hacemos una última parada en medio del magnífico hayedo, justo antes de alcanzar las últimas lañas y llegar al aparcamiento de la Pradera de Ordesa.
Fin de un trazado donde la espectacularidad del Valle de Ordesa se la recomendamos a cualquiera a quien le guste la naturaleza y los entornos abrumadores. Un lugar donde los sentidos se agudizan y se pierde por completo la noción del tiempo.
Tened en cuenta que esta actividad la realizamos en junio de 2015, por lo que aspectos como el vadeo del río o el estado de los pasos pueden variar según la época del año y la meteorología debido al caudal.
▲ TREKKING MONTE PERDIDO (3 DÍAS) ▲