MONTES CARPETANOS
Desde el Puerto de Cotos al Puerto de Somosierra
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Recorrido completo de los Montes Carpetanos en actividad de senderismo, estos montes comienzan en el Puerto los Neveros, y finaliza en el Puerto de Somosierra, con una cuerda de unos 60 km.
Ahora bien al Puerto de los Neveros situado en el extremo Norte del Macizo de Peñalara, a los pies del Risco de los Pájaros, no pudiéndose acceder en coche, y solo a pie, hemos optado de las tres posibles sendas que nos llevan a el, por la mas atractiva y con menos desnivel de las tres, desde el Puerto de Cotos.
CUMBRES por las que pasaremos:
de las cuales 8 con vertice geodésico (GEO)
Alto de los Poyales 2.081 m
Alto del Morete 2.138 m
El Reventón 2.079 m - GEO
El Cancho 2.042 m
Flecha 2.077 m - GEO
Alto de Calderuelas 2.013 m
Peñas Crecientes 2.004 m
Hoyo Borrascoso 2.129 m
Los Pelaos 2.138 m
Peña Cabra 2.159 m
Alto del Porrinoso 2.169 m
El Nevero 2.209 m - GEO
Pico del Reventon 1.925 m
Reajo Capón 2.092 m
Reajo Alto 2.099 m - GEO
Lomo Gordo 2.077 m - GEO
La Peñota 1.917 m
Peña Berrocosa 1.960 m - GEO
Peña Quemada 1.833 m - GEO
Colgadizos 1.833 m - GEO
LOGÍSTICA : Necesario dos vehículos, uno en cada extremo de la ruta.
DESDE : Puerto de Cotos
HASTA : Puerto de Somosierra
PERNOCTA Y AGUA : Se vivaquea en el Puerto de Navafría. Asegurar que haya agua en la fuente del área recreativa de Las Lagunillas (en nuestro caso sí había). Aún así nosotros escondimos con antelación entre el arbolado un garrafón de 6 litros para dos personas. Se calcula cargar con unos 3 a 4 litros por persona para cada jornada.
Pulsa el botón Ruta GPS al Puerto de Cotos :
1ª jornada (31 km):
• Puerto los Neveros ➔ Puerto Navafría: 24,5 km | +800 m | -1.125 m | 11 h (4 paradas)
2ª jornada (35 km):
➤ Ver o descargar el track de la Ruta en Wikiloc
Primera jornada:
Carpetanos. Tras subir desde el Puerto de los Cotos por el atajo de Bernardino (a la derecha de Venta Marcelino), pasamos junto a la escultura en bronce de la mariposa Graellsia isabellae. La obra, situada frente al Centro de Visitantes, rinde homenaje a la visita realizada en 2013 por los entonces príncipes y actuales reyes de España.
Ascendemos por la pista de tierra hasta el Mirador de la Gitana, dedicado a Federico García Lorca. Desde este punto se contempla gran parte de la Cuerda Larga y se dispone de un reloj solar de granito y un panel orientador de cumbres.
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Unos metros más arriba dejamos a la izquierda el cobertizo del Depósito —repleto de carteles informativos sobre Peñalara— para subir por la escalinata de piedra que conecta con el Camino del Agua, a los pies de Peña los Quesos (un enclave formidable si os coincide con el amanecer).
Bordeando la ladera pasamos junto a la siempre provista Fuente Cedrón y cruzamos el puente de madera sobre el arroyo de la Laguna, alimentado por la Laguna Grande. Desde aquí, una fuerte subida nos conduce al Mirador de Javier, parada obligada para admirar el circo glaciar, la laguna y las magníficas vistas de la Sierra.
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Continuamos por el sendero evidente hacia la Laguna de los Pájaros. Con muy poco desnivel alcanzamos la loma marcada por un gran hito de piedras que se asoma a las Lagunillas. Conviene disfrutar aquí de la panorámica, ya que al descender al nivel de las cumbres apenas se ven, aunque el paseo resulta fabuloso.
Superado este tramo, subimos un repecho hacia las Cinco Lagunas (donde solo las más pequeñas conservan agua). Seguiremos el sendero de la derecha para asomarnos a la espectacular Laguna de los Claveles; su cercanía al cortado este crea una sensación de altura única. Tras las fotos de rigor, avanzamos siguiendo los hitos con ligera tendencia a la izquierda hasta desembocar en la Laguna de los Pájaros.
En sus aguas alargadas se reflejan las crestas de los Pájaros y Claveles, regalando una estampa preciosa. Con sus 158 metros de longitud es la más larga del circo, aunque la Laguna Grande la supera en superficie y volumen. Es el rincón perfecto para hacer una parada, tomar un tentempié y disfrutar del paisaje.
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Podríamos quedarnos aquí horas, pero tras todo lo recorrido aún no hemos alcanzado el inicio real de nuestra travesía. Retomamos la senda en suave descenso y, tras unos 700 metros, alcanzamos el extremo suroeste de los Montes Carpetanos: el Puerto de los Neveros (2.096 m). En este collado nacen dos cursos de agua: el arroyo de la Chorranca hacia Segovia y el de Hoyo Claveles hacia la vertiente madrileña.
Este punto, marcado por unos antiguos carteles de madera tallados, transmite una curiosa sensación de aislamiento y paisaje lunar. A la espalda, los riscos de los Pájaros y los Claveles forman una imponente muralla desolada sobre el matorral bajo. De frente destaca la loma del Alto de los Neveros que, pese a sus 2.139 m, presenta una cumbre alomada y discreta.
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Se alcanza en apenas unos metros y, como toda cumbre, regala unas vistas excelentes del Valle del Lozoya y de gran parte del cordal de los Carpetanos. Pasamos por su lateral este, donde al abrigo de los riscos se aprecian parapetos de piedra sobre piedra, restos de antiguas trincheras o pequeños vivacs construidos por montañeros.
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Tras un breve descenso hacia el Collado de los Poyales, tomamos el sendero directo que nos eleva a la cumbre bicéfala del Alto de los Poyales (2.081 m), de la que ascendemos a su cota principal. Desde aquí las vistas ganan aún más profundidad hacia el fondo del valle y el sur, ofreciendo excelentes perspectivas del recorrido.
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Pasamos junto a las trincheras del Reventón, testigo de los combates de la Guerra Civil donde se enfrentaron el Batallón Alpino republicano y las fuerzas sublevadas por el control de los pasos hacia Segovia.
Continuamos cresteando por la ladera norte en suave descenso. El sendero serpentea entre piorno y matorral bajo hasta situarnos a los pies de las Flechas, una sucesión de cotas redondeadas que marcan el cordal.
Afrontamos el repecho final por la loma desprovista de vegetación hasta coronar La Flecha (2.077 m). En su cima, un hito de piedras marca este excelente mirador sobre los valles del Lozoya y del Eresma.
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Desde El Reventón avanzamos por una senda ancha y llana a más de 2.000 metros de altitud. Son unos dos kilómetros cómodos hasta El Cancho (2.042 m), una cumbre discreta a la sombra de sus vecinas pero con excelentes vistas.
Tras una breve parada, afrontamos un rápido descenso de 100 metros de desnivel hacia el Collado de la Flecha para ganarlos de nuevo hasta la cumbre de La Flecha (2.077 m). Su vértice geodésico, encajado en la alambrada que divide Segovia y Madrid, ofrece una panorámica fantástica de ambas vertientes.
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Alto de las Calderuelas 2.013 m
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Peñas Crecientes 2.004 m
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Continuamos por la cresta hacia el Collado de las Calderuelas para subir por pista ancha al Alto de las Calderuelas (2.013 m), una cota discreta con un pequeño picacho a la derecha. Avanzamos hasta el histórico Puerto de Malagosto, antiguo paso entre Madrid y Segovia inmortalizado por el Arcipreste de Hita en el Libro de buen amor.
En este puerto se celebran romerías anuales el primer domingo de agosto. Unos metros más arriba destaca una cruz con altar erigida en 1971, emplazada en un punto con mejores vistas que el propio paso. Tras visitarla, reanudamos el ascenso bajo un sol de justicia para alcanzar Peñas Crecientes (2.004 m), otro modesto alto señalizado por un pequeño promontorio rocoso.
Los Pelaos 2.138 m
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Peña Cabra 2.160 m
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Alto del Porrinoso 2.170 m
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Continuamos la travesía ganando altura progresivamente hasta instalarnos por encima de los 2.150 metros. Con el sol apretando con fuerza, dejamos a la izquierda Los Pelaos (2.138 m) y flanqueamos Peña Cabra (2.160 m), situada algo desplazada del cordal principal.
Coronamos directamente el Alto del Porrinoso (2.170 m), que ofrece unas panorámicas excelentes del Valle del Lozoya. Unos metros más abajo nos refugiamos entre las rocas para aprovechar su sombra, hacer un breve descanso y reponer fuerzas.
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El Nevero 2.209 m
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Tras reponer fuerzas afrontamos el último gran repecho del día entre matorral bajo. Sobre las 19:00 h alcanzamos el techo de los Montes Carpetanos: El Nevero (2.209 m).
Su antiguo pilar geodésico fue reemplazado en 1977 por una gran estructura rectangular provista de escalones metálicos para encaramarse a ella. Debe su nombre al circo glaciar del Hoyo de Pinilla, en su cara sureste, donde tres pequeñas lagunas aún conservan agua tras el deshielo.
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Tras un breve descanso afrontamos el último tramo de 4 km hacia el Puerto de Navafría. En el camino pasamos por el Alto del Puerto, con magníficas vistas del cordal del día siguiente, y emprendemos un pronunciado y pedregoso descenso por el cortafuegos, especialmente exigente tras los casi 30 km acumulados.
Abajo dejamos el cortafuegos siguiendo las indicaciones hacia el área recreativa Las Lagunillas. Su bonita pradera y una fuente de dos caños nos permiten asearnos, adecentarnos y rellenar cantimploras mientras un zorro curiosea cerca esperando su turno para beber.
Con las últimas luces del día subimos por el asfalto al Puerto de Navafría. Allí recuperamos una garrafa de 6 litros de agua que habíamos ocultado en los matorrales y buscamos un buen rincón junto al refugio para cenar y vivaquear.
Toque de diana a las 6 de la mañana. Todavía no ha amanecido, pero lo hará pronto. Invertimos una hora en desayunar, asearnos y decidir arrancar. Esta jornada nos permitirá completar todas las crestas y el trazado de los Montes Carpetanos, siendo varios kilómetros más larga que la anterior.
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Pico del Reventon 1.925 m
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Reajo Capón 2.092 m
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Aun así, tardaremos aproximadamente el mismo tiempo. Esto se debe principalmente a dos motivos: un terreno mucho más afable, con mejores pistas, y un menor desnivel positivo.
Entre el propio puerto y el refugio (situado en el margen izquierdo de la carretera), encontramos una puerta habilitada para el paso peatonal. Desde ahí nos adentramos entre pinares hacia el empinado y exigente cortafuegos.
Este ascenso consta de dos tramos muy pronunciados: el primero pasa por el Alto de la Pinarilla —con 150 metros de desnivel— hasta culminar en el Pico del Nevero (1.925 m). El segundo supera casi 170 metros de desnivel para auparnos a la cuerda, alcanzando el Reajo Capón (2.092 m). Ambas son cumbres redondeadas y carecen de vértice geodésico.
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La ancha pista sigue por el cordal en una constante de sube y bajas. Al fondo ya se divisa la siguiente cumbre en un extremo del cerro, pero conforme nos acercamos la perdemos de vista. Sin apenas percatarnos, nos vamos separando ligeramente del cordal, por lo que a la altura de la cumbre no tenemos referencias claras.
Toca intuir la dirección correcta o consultar el GPS para dar con el vértice, que exacta y originalmente queda hacia el este. Un buen truco desde la pista es desviarnos hacia la parte alta a nuestra derecha para ir buscando las vistas del Valle del Lozoya.
Atravesamos la zona más abierta del piornal y, poco a poco, girando en la dirección adecuada, descubrimos una pequeña laguna: se trata de un refugio de anfibios protegido por vallas de madera. Al pasar por su lateral, resulta inevitable recordar aquella primera vez que vinimos en invierno; entonces, esta y otra laguna un poco más al fondo estaban totalmente heladas y libres de protecciones. La imagen actual dista mucho de aquella de antaño.
Continuamos la marcha y por fin logramos divisar el vértice, aunque hay que estar bastante cerca para distinguirlo. Ya lo tenemos delante: el geodésico del Reajo Alto (2.100 m). Sus vistas hacia la vertiente madrileña bien merecen una pausa. Tras unas fotos y un momento de contemplación, retomamos el camino entre piornos y campo a través por pequeños claros hasta empalmar de nuevo con la senda principal.
La Muela 2.104 m
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Lomo Gordo 2.077 m
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Una vez de regreso en la senda principal, a nuestra izquierda y muy cerca —aunque sin pillarnos de paso para hollarlo— se alza La Muela o Peña del Buitre (2.104 m), que seguro ofrece excelentes vistas hacia las llanuras segovianas.
Continuamos la marcha y pronto alcanzamos el maltrecho vértice geodésico, ya inactivo, de Lomo Gordo (2.077 m). Desde ahí avanzamos entre continuos subes y bajas pasando por las Canchas y los Loberos.
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Cruz Matabuena
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Las Berrocosas 1.960 m
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El recorrido nos lleva a culminar en La Peñota (1.917 m), un nombre que no debe confundirse con la conocida Peñota situada entre los valles de Fuenfría y del río Moros. Esta es una pequeña atalaya integrada en el sendero, cuya cumbre destaca por una estructura similar a una trinchera o campamento.
Desde allí descendemos con fuerza hasta el Puerto de Linera, un antiguo paso histórico entre el Valle del Lozoya y la vertiente segoviana. Retomamos el ascenso hacia la siguiente altura y, antes de alcanzarla, descubrimos a nuestra izquierda una cruz de madera de enebro: la Cruz Matabuena o de las Reliquias. Hasta aquí llega una romería cada 1 de mayo desde la localidad segoviana de Matabuena.
Al inspeccionar la base de la cruz, vemos un pequeño hueco protegido por una tapa. Al abrirlo, encontramos los cuadernos y bolígrafos tradicionales para dejar constancia de nuestro paso, un detalle que por supuesto no pasamos por alto.
Tras un rato disfrutando del lugar, continuamos la subida iniciada en el puerto para coronar Peña Berrocosa o Las Berrocosas (1.960 m). En este punto, oculto entre pinares, nos sorprende un impresionante vértice geodésico con un pedestal de cuatro metros y un pilar de uno; jamás habíamos visto uno tan alto. Por supuesto, toca subir por las escalinatas metálicas hasta la cima para contemplar una perspectiva privilegiada de toda la sierra.
Peña del Avellano 1.826 m
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Peña Quemada 1.833 m
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Retomamos la marcha por la Cañada de la Cuerda descendiendo hasta el histórico Puerto de Peña Quemada o Arcones, antiguo paso ganadero de la trashumancia. Tras un cómodo ascenso por ancha pista coronamos Peña Quemada (1.833 m), con su vértice geodésico situado justo en medio del camino.
Unos metros más adelante paramos a almorzar y disfrutar de una merecida mini-siesta bajo la agradable brisa de un espeso pinar.
Al reanudar la marcha, ojo con el cruce: tras pasar la típica cancela de ganado —fácil de abrir desatando la lazada— debemos evitar la senda natural que gira a la derecha y tomar la de la izquierda, a la altura de la Peña del Avellano, para seguir correctamente por la Cañada de la Cuerda.
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Puerto de la Acebeda
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Cerro Gargantón 1.786 m
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Los Colgadizos 1.833 m
Nos dirigimos hacia el Puerto de la Acebeda —llamado así por el pueblo de su vertiente madrileña, famoso antaño por sus acebos, hoy más abundantes en los jardines particulares que en libertad—. En este punto cambiamos la senda de la derecha por la de la izquierda y, sin darnos cuenta ni encontrar indicador alguno, nos situamos en el Cerro del Gargantón (1.786 m).
Continuamos por una cuerda que parece no acabar nunca, cruzando varias cancelas de ganado hasta llegar al punto donde el camino gira a la derecha. Antes de perderlo de vista, podemos contemplar abajo, en la llanura segoviana, el pueblo de Prádena.
Avanzamos unos metros más para plantarnos ante la última gran cumbre con vértice geodésico oficial de los Montes Carpetanos: Los Colgadizos (1.833 m), situados en la vertiente madrileña justo frente a Robregordo.
Atentos para no pasarnos de largo: debemos apartarnos de la senda principal para acercarnos al geodésico y disfrutar de su amplia perspectiva panorámica, tal como podéis ver en la foto superior.
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Entre el matorral bajo que nos rodea, la apertura por la que accedimos a la cumbre es la mejor para retomar la pista. Continuamos por una senda suave hasta dar con un fuerte descenso que, tras más de 30 kilómetros, los pies ya no agradecen. Esta bajada nos deja en las Praderas de Santo Domingo, donde da comienzo la Cuerda de los Llanos.
Pasamos al lado de Peña Zorrillo, punto donde se puede elegir entre seguir por nuestra senda o cruzar la cancela. Decidimos no cruzarla para pasar junto al radiofaro de navegación aérea de Somosierra; visto desde lejos parece un auténtico platillo volante, una imagen muy curiosa que compartimos.
Lo rodeamos por la derecha y retomamos la senda. Ya nos quedan pocos kilómetros sin cumbres relevantes, solo suaves descensos y pequeñas lomas. Pasamos por la antigua Escuela de Vuelo Sin Motor y, un poco más abajo, alcanzamos el final de la travesía: el Puerto de Somosierra, situado en la localidad madrileña del mismo nombre (con apenas 80 habitantes censados).
Entramos por el final de la carretera de la aviación, desembocando en la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, en el extremo norte del pueblo. Este núcleo vivía antaño del paso obligado de la antigua N-I por su puerto. Hoy en día, con las autovías soterradas en túneles y pasando por su margen, el desvío es obligatorio para parar, algo muy negativo para el turismo y el comercio local, que se han visto obligados a echar el cierre o mantenerse al mínimo. Menos mal que año tras año resiste como un jabato el Hotel-Restaurante del Puerto de Somosierra, donde una reconfortante cena caliente será el mejor premio al esfuerzo del día.
El crepúsculo pasó y el brillo del amanecer sobre el horizonte nos paralizó durante unos segundos. La mente se quedó en blanco a la par que nos obnubiló, una sensación que rebasa lo corporal y te transporta a mundos desconocidos.
Esa imagen efímera de "double eagle" sobre el fondo dura apenas unos instantes. De repente despertamos del sopor y nos percatamos de dónde estamos: caminando en travesía por las mismas montañas que, durante unos segundos, nos han regalado esta estampa rutilante del cíclico amanecer.
Montes Carpetanos: cordal principal de la Sierra de Guadarrama con 60 km de crestería sin grandes desniveles. Arranca en el Puerto del Nevero (fin del macizo de Peñalara) y llega hasta el Puerto de Somosierra, frontera con la vecina Sierra de Ayllón y línea divisoria entre Segovia y Madrid (Valle del Lozoya).
La cresta suma 8 collados o puertos con nombre —incluyendo el inicial y el final, siendo el de Navafría el único transitable en coche— y 25 cumbres con nombre (21 de ellas relevantes). Destacan El Nevero como techo con 2.209 m, gran parte superando los 2.000 metros y 8 vértices geodésicos oficiales.
El paisaje se completa con pinares de valsaín en las alturas, robledos abajo, y pastizales de cervuno, piornos y enebros en la cuerda. Entre su fauna habitan jabalíes, corzos, tejones, cabras montesas y zorros, surcados por infinidad de arroyos y pequeñas lagunas de origen glaciar en la vertiente madrileña.
