Senda de las Pesquerías Reales - Granja de San Ildefonso

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Senda de las Pesquerías Reales

Granja de San Ildefonso - LINEAL



Pesquerías reales Senda de las Pesquerías reales

Distancia: 13 km   |   Desnivel: +200 m   |   Tiempo en movimiento: 4 horas   |  



⚠️ IMPORTANTE

LOGÍSTICA : Necesario dos vehículos, uno en cada extremo de la ruta.
DESDE : Parking Embalse del Pontón Alto - Granja de San Ildefonso
HASTA : Parking Puente de la Cantina



Senda de las Pesquerías Reales tenemos que remontarnos a 1.769, para darle historia al recorrido, época en la que finalizó la obra del Camino de las Pesquerías reales, senda con inicio en la parte Sur del Embalse del Pontón Alto, concretamente en el parking del extremo Oeste del Puente Nuevo de Segovia o Puente de Santa Cecilia, para finalizar en el nacimiento del río Eresma, 12 km río arriba en la confluencia de los arroyos del Telégrafo y el arroyo Minguete, disfrutando pero sin caña, como en su época lo hiciera Carlos III, su corte y la nobleza, sobre el margen orográfico izquierdo del río Eresma.

Con grandes losas de granito y pasos alternativos donde lo requiriera, escalinatas y zonas de ocio para convertir ese itinerario que Carlos III ordeno construir a orillas del río en una espectacular travesía, apta para la práctica de la pesca que tanto le gustaba, por supuesto aprovechó el trazado para montar una serie de puentes con los que vadear el río, zonas de pozas para el baño, y magnificas praderas para el sosiego como los Asientos o la Boca del Asno, finalizando en el Puente de la Cantina también de la época, pero no perteneciente a esta senda, el final aquí es por tema logístico. Un paseo agradable y visualmente espectacular recomendado para todos los públicos.



Pulsa el botón Ruta GPS al Parking del Embalse del Pontón Alto:




Croquis del recorrido Pesquerías Reales

Mapa Pesquerías Reales

RECORRIDO: Octubre 2016

Senda de las Pesquerías Reales

Carlos III, hace 248 años, mandó construir esta vereda a base de grandes lajas de granito, allanamiento del terreno, represas y zonas de descanso. Hoy Javier (Chasquera), JuanFran (K1) y Antonio (K2) nos animamos a disfrutar como la nobleza y los reyes de este itinerario de la Senda de las Pesquerías Reales, arrancando desde un extremo del Puente de Segovia sobre el embalse del Pontón Alto, uno de los dos puntos de partida de esta conocida senda (el otro sería desde La Granja de San Ildefonso) para dirigirnos con dirección sur por el Camino de las Pesquerías Reales.

Ya desde el comienzo se encuentra bien señalizada y, a apenas unos metros de avanzar, hallamos la primera zona de descanso con unos bancos e inscripciones sobre el río Eresma y el recorrido. El embalse del Pontón Alto no se encuentra en sus mejores momentos; es más, diría que está en uno de los peores. Estamos en otoño y el agua todavía escasea por la vertiente de la sierra segoviana.

Además, se trata del embalse de menor capacidad de los gestionados por la CHD y el principal destino de sus aguas es el abastecimiento de la ciudad de Segovia. Por descontado, en la época de Carlos III no existían estos adelantos (apenas tiene 23 años de vida). Pues bien, como mencionaba, su estado es algo desolador y apenas un hilo de varios metros de ancho por unos centímetros de profundidad del Eresma llega formando unos curiosos meandros a dicha presa.

Senda de las Pesquerías Reales Senda de las Pesquerías Reales

Seguimos por el sendero bien definido entre un denso robledal. En cuanto dejamos atrás la zona previa al embalse, comienzan a dejarse ver los primeros allanamientos del terreno, todavía en tierra, hasta alcanzar el original Puente de las Pasaderas. Este cuenta con grandes rocas graníticas alisadas en su superficie al aire que permiten vadear sin riesgos este tramo del río Eresma.

Unos metros más adelante aparece ya el siguiente puente, más moderno, con pasamanos de madera y buena construcción, que suponemos que por su proximidad han dado en llamar igual que el auténtico: Puente de las Pasaderas. No tiene demasiada importancia, pero conviene saber que este último es de construcción moderna.

Puente de las Pasaderas

Senda de las Pesquerías Reales
Senda de las Pesquerías Reales
Senda de las Pesquerías Reales

A partir de aquí comienzan las primeras señales de la obra ordenada por Carlos III: transitamos por encima de los pequeños muros de granito que redirigen el curso del río por la orilla izquierda del Eresma. Encontraremos curiosas escalinatas que te dejan a pie de río para que la nobleza no tuviera que salvar el arduo desnivel de un metro, balcones de varios metros de ancho alisados para posar durante la práctica de la pesca, escaleras en roca para superar angostos pasos e incluso muescas sobre grandes rocas lisas para evitar resbalones por error y hacer el paso seguro. Se trata de una zona mucho más intacta y menos transitada que la que se encuentra de Valsaín río arriba; un tramo sombrío, hermoso y digno de detenerse a recrearse en él.

Llegamos a la Central Hidroeléctrica o «Fábrica de luz», encargada de transformar la energía hidráulica en eléctrica. Esta energía se conseguía gracias a la captación y conducción de agua que efectúa la presa del Salto del Olvido, ubicada algo más arriba.

Entre tanto, y en medio de ambas estructuras, nos encontraremos el Puente del Anzolero de aquella época, con un arco central apretado y un ojo de paso en el lateral que permite continuar a orillas del río sin tener que sortearlo. Por cierto, el nombre del puente hace referencia al oficio de la fabricación de anzuelos para la pesca; seguramente, dada su importancia, alguien quiso homenajear esta labor.

Puente del Anzolero

Puente del Anzolero
Puente del Anzolero Puente del Anzolero

Siguiendo la Senda de las Pesquerías Reales, coronamos la Presa del Salto del Olvido, una presa elevadora de nivel desde la que se conducía el agua durante aproximadamente un kilómetro a través de un canal. Esto elevaba el flujo algo más de 50 metros hasta un partidor situado por encima de la subestación que vimos antes del Puente del Anzolero, para posteriormente descender por unos tubos (que todavía son visibles) ese desnivel hasta la fábrica de la luz para generar la energía eléctrica.

Presa del Salto del Olvido

Presa del Salto del Olvido

La Presa fue inaugurada en 1927 para abastecer de agua a las poblaciones de Valsaín y La Pradera, aunque también se habilitó como zona de recreo, contando con un embarcadero y un espacio para el baño. Solo una década después, durante la Guerra Civil Española, sufrió un sabotaje que la dejó parcialmente fuera de servicio.

No fue hasta los años 90 cuando volvió a rehabilitarse para ciertos usos, como la instalación de una escala de peces (o salmonera) que regula el cauce del río y permite a la fauna acuática salvar esta construcción transversal. Hoy en día continúan las obras de rehabilitación en esta presa con un salto en su dique norte de 15 metros de altura. En su extremo septentrional dispone de una caseta de mantenimiento para los operarios y de un pequeño salto de agua sobre su lateral izquierdo según se mira desde abajo.

Puente de Valsaín

Ruinas Palacio de Valsaín

Al fondo, las ruinas del Palacio de Valsaín

Dejamos la presa y tomamos, unos metros más arriba, el sendero que sale a la izquierda entre jaras que se empeñan en cerrar el paso, aunque el continuo tránsito de caminantes se lo impide. Este camino nos lleva hasta el Puente de Valsaín, desde donde disfrutamos de una bonita estampa tanto del curso del río Eresma como del pueblo de Valsaín.

Sobre él destacan las ruinas del Palacio de Valsaín o Casa Real del Bosque, cuya estructura principal se terminó en 1556 (a finales del reinado de Carlos I), aunque las obras continuaron hasta 1562, cuando comenzó a ser ocupado por la corte de Felipe II como su residencia otoñal habitual. Aunque estuvo en continua remodelación, un incendio lo destruyó en 1682, dejando gran parte en ruinas.

Todavía podemos contemplar a lo lejos la Torre Nueva y, en su parte trasera, la Casa de los Oficios (actualmente solo se aprecia la Torre Norte, estando el resto rehabilitado como viviendas por los vecinos). Atravesamos el Puente de Valsaín —construido en el siglo XVI, en la época de Felipe II, muy anterior a Carlos III— y unas escaleras metálicas nos dan acceso a la Pradera de Navalhorno.

Puente de los Canales - Vertiente Sur

Puente de los Canales

Puente de los Canales - Vertiente Norte con escudo real en la piedra central

Puente de los Canales

Transitamos por la Pradera de Navalhorno a orillas del Eresma, en el tramo comprendido entre el Puente de Valsaín y el Puente de los Canales (el único del recorrido que realizamos por el margen derecho del río). Una ancha senda entre veteranos robles nos conduce hasta una de las represas ordenadas por Carlos III para oxigenar el agua y favorecer la cría de truchas. Allí encontramos la fuente del Cañito de San Pedro, que nunca deja de ofrecer agua fresca. Unos metros más adelante topamos con el magnífico Puente de los Canales (posiblemente de la época de Carlos I), lleno de clase y estilo y perfectamente rehabilitado.

Posee un amplio arco central por el que cruza el Eresma; en su vertiente norte se puede apreciar el escudo real grabado en una piedra central, además de 27 pilares que sostienen una canaleta por la que discurre el agua captada en el Arroyo de Peñalara. Esta conduccion atraviesa la pradera de Valsaín y asciende por un caz hacia la parte alta para abastecer al antiguo palacio. Una auténtica joya que merece ser visitada con detalle.

A pesar de la escasez de agua, el río regala estampas espectaculares. Dejamos el Puente de los Canales atravesando primero el Puente de Peñalara para, seguidamente, cruzar por otro moderno puente de madera que nos sitúa en la orilla izquierda, de nuevo de lleno en la Senda de las Pesquerías Reales. Los pinares de Valsaín van reclamando su protagonismo mientras las ramas de los alisos cuelgan sobre el agua.

Nos adentramos en el tramo donde el Eresma más se hace notar, alternando zonas anchas de aguas mansas con estrechamientos en los que el agua se encajona en pequeños saltos y curiosas formaciones rocosas. Bordeamos la Vuelta de los Perales hasta alcanzar el área recreativa de Los Asientos (zona adaptada ya en época de Carlos III y que hoy cuenta con unas 150 plazas de aparcamiento y un amplio terreno para el descanso familiar).

Área recreativa Los Asientos

Área recreativa Los Asientos

El siguiente kilómetro y medio transcurre sin sobresaltos, disfrutando del suave murmullo del agua a través de la densa vegetación. Al fondo divisamos el Puente de Navalacarreta (construido en 1778). Este puente consta de tres ojos de diferente tamaño: uno pequeño a la izquierda para peatones, el central de gran tamaño y el de la derecha, por el que pasamos, que fue reforzado dejando un paso estrecho. Antiguamente, este último ojo era casi tan amplio como el central, permitiendo el paso de caballerías sin necesidad de agacharse, tal como atestiguan fotografías anónimas fechadas en 1905.

Puente de Navalacarreta y tramo hacia Peña la Barca

Peña la Barca

Continuamos a la vera del río, que se va estrechando a medida que nos aproximamos a la Boca del Asno. Antes, contemplamos otra curiosidad del trazado: la llamada Peña la Barca, bautizada así por su silueta y en cuya parte superior, alisada por el paso del tiempo, aún se conserva grabado el escudo real. Alcanzamos la cara norte de la Boca del Asno, llamada así por el encajonamiento del río entre grandes moles graníticas.

Ascendemos por unas escaleras modernas con pasamanos que se elevan más de 15 metros sobre el desfiladero a modo de mirador. Tras unos pasos, bajamos al Puente de la Boca del Asno, un paso moderno de madera apoyado sobre pilares que reemplaza al antiguo puente de piedra. Aunque esta zona ya era visitada en tiempos de Carlos III, su acondicionamiento recreativo definitivo llegó en 2004 con la apertura del área recreativa actual.

Puente Boca del Asno

Puente de la Boca del Asno

Boca del Asno Boca del Asno Boca del Asno

Dejando a nuestra izquierda el área recreativa, continuamos río arriba por el Camino de las Pesquerías Reales. Apreciamos la labor de acotado del cauce ordenada por el monarca, alternando tramos donde el río se ensancha con pasos estrechos salpicados de grandes bolos graníticos entre inmensos pinares. Llegamos a lo que fue el Puente de los Vadillos, del cual solo se conservan los pilares tras haber desaparecido la pasarela de madera.

Proseguimos hacia el paraje de Los Vadillos, punto donde confluyen los arroyos del Puerto del Paular y de Minguete con el Eresma. Tras cruzar los pequeños puentes de madera sobre esta bifurcación, continuamos por la rama del arroyo Minguete. Cuentan los historiadores que Carlos III se adentraba por aquí para disfrutar del baño en un par de pozas bien protegidas conocidas como los Baños de Venus. Justo encima, esculpida entre rocas y accesible por escalinatas a ambos lados, se ubica una fuente que mana agua durante todo el año.

Restos del Puente de los Vadillos y Baños de Venus

Senda de las Pesquerías Reales
Baños de Venus

Baños de Venus

Continuamos la marcha entre el denso pinar y un verde manto de helechos hasta alcanzar una gran losa granítica que sirve de puente sobre el arroyo Minguete. Avanzamos cautivados por el paisaje hasta cruzar la última pasarela de madera sobre el río, la cual nos conecta con el asfalto de la ruta GR-10.1. Retrocedemos unos metros para contemplar el hito final de las Pesquerías Reales hasta donde se cree que llegaba el rey Carlos III: el Puente del Telégrafo, en el punto exacto donde convergen el arroyo del Telégrafo y el arroyo Minguete.

Puente del Telégrafo

Desde aquí realizamos un cómodo paseo hasta el Puente de la Cantina, donde dejamos uno de los coches. Este puente, de un solo arco de medio punto y rehabilitado posteriormente manteniendo su estructura original, fue construido también por orden de Carlos III en 1778; aunque no forma parte directa de la Senda de las Pesquerías Reales, guarda una estrecha relación con su autor. Finalizamos fotografiándonos delante de la conocida Fuente de la Canaleja (en otra época Fuente del Peñón). La verdadera fuente de la Canaleja se encuentra más arriba entre la arboleda, pero sus aguas fueron desviadas hacia esta estructura, mucho más monumental y atractiva para el visitante.

Puente de la Cantina

Puente de la Cantina

Fuente de la Canaleja

Fuente de la Canaleja


La Senda de las Pesquerías Reales fue ordenada construir entre 1768 y 1769 por Carlos III, apodado "el Mejor Alcalde de Madrid". Mandó levantar en el margen izquierdo del río Eresma una magnífica calzada, convirtiendo el curso alto del río en un cómodo y tendido recorrido de unos 12 km con la intención de disfrutar en las mejores condiciones posibles de su afición a la pesca. Diez años después, en 1778, el arquitecto real Juan de Villanueva diseñó la carretera que une Navacerrada con La Granja de San Ildefonso cruzando el puerto.

Toda esta zona de Valsaín ha sido históricamente territorio de nobles: primero los Austrias allá por el siglo XV y después los Borbones a partir del 1700; todos fueron dejando su impronta en este bello entorno. Hacia 1450, el Palacio de Valsaín sirvió como refugio de caza en época de Enrique IV, y en 1562 Felipe II ocupó estas instalaciones tras reformarlas como un verdadero palacio al que denominó Casa del Bosque. En 1682, bajo el reinado de Carlos II, un incendio lo destruyó parcialmente; en lugar de rehabilitarlo.

Felipe V decidió en 1721 adquirir las propiedades a los monjes en La Granja de San Ildefonso, transformándolas para 1724 en un espectacular palacio de retiro para la Corte (cuyo primer disfrute correspondió a Luis I). No obstante, la configuración actual de La Granja se alcanzó definitivamente bajo el reinado de Carlos III.

Tras hacer un repaso por su historia, y habiendo transcurrido más de dos siglos, sigue mereciendo la pena recorrer con ojos actuales esta exuberante senda de las Pesquerías Reales, donde en cada rincón se deja entrever el esplendor del pasado.





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losk2delaskumbres, Actualizado en: miércoles, mayo 17, 2017