El Castañar de El Tiemblo (Avila)
Ruta circular desde El Regajo por Refugio Majalavilla y El Abuelo
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Esta espectacular ruta circular nos adentra en uno de los bosques de castaños mejor conservados de la Península Ibérica. Partiendo del Área Recreativa El Regajo, el sendero remonta plácidamente hacia el histórico Refugio de Majalavilla hasta alcanzar "El Abuelo", un ejemplar centenario de más de 500 años.
El recorrido continúa hacia el Área Recreativa de las Barrancas para regresar por la Pradera de Garrido y los imponentes castaños del Resecadal, ofreciendo un auténtico recital de tonos dorados y cobrizos ideal para disfrutar en otoño.
Durante la época de mayor afluencia de otoño (octubre a diciembre), el acceso en vehículo hasta el aparcamiento de El Regajo está regulado y sujeto a tasa municipal (6 € por vehículo + 2 € por persona). Asimismo, el Ayuntamiento habilita un servicio de autobús lanzadera desde el casco urbano de El Tiemblo (4 € por persona ida y vuelta). Es imprescindible consultar y gestionar la reserva previa online antes de iniciar la visita.
➤ Ver o descargar el track circular Castañar de el Tiemblo (Wikiloc)
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Iniciamos la jornada muy temprano, aprovechando los primeros destellos de luz de la mañana en el Área Recreativa de El Regajo. Nos encontramos en el término municipal de El Tiemblo, en pleno corazón del emblemático Valle de Iruelas, un rincón de la provincia de Ávila que en esta época del año se viste con sus mejores galas.
A estas horas tan madrugadoras tenemos la inmensa suerte de encontrar la explanada de aparcamiento completamente vacía. Sin dudarlo, estacionamos en la primera plataforma de la parte baja, justo enfrente de la zona recreativa.
Las primeras luces del alba empiezan a despuntar lentamente por el horizonte Este. A pesar de la penumbra matinal, la claridad es más que suficiente para intuir el descomunal abanico cromático que tiñe la copa de los árboles.
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En la expedición de hoy nos hemos reunido tres apasionados de la montaña: Javier (Chasquera), Edu (Esanmore) y un servidor, Antonio (K2), los tres con muchas ganas e ilusión por volver a recorrer las entrañas de este bosque mágico.
Ajustamos nuestras mochilas y damos los primeros pasos en dirección a la conocida Era del Corcho. Sin embargo, en cuanto dejamos atrás el perímetro del área recreativa, giramos hacia nuestra derecha para cruzar el arroyo del Castañar por el coqueto puente de madera acondicionado para los senderistas.
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Al dejar atrás la pasarela nos adentramos de lleno en la frondosidad forestal, penetrando por la cabecera de la Garganta de la Yedra. Desde el primer instante, un mullido y crujiente manto de hojas secas bajo nuestros pies nos da la bienvenida más cálida posible.
A este horario disfrutas del privilegio de tener la inmensidad del bosque reservada únicamente para ti. La paz, el silencio y la sensación de sosiego que se respira a estas horas transmiten una calma difícil de explicar con palabras.
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Afrontamos el primer sector del itinerario avanzando a la vera del arroyo del Castañar, que hoy se presenta desprovisto de agua. A lo largo de esta senda los contrastes visuales son espectaculares: por un lado, escasos castaños conservan sus hojas verdes; por otro, la mayoría de ejemplares alza ya sus ramas desnudas hacia el firmamento.
Esta alineación de troncos esbeltos da forma a una cúpula forestal muy tupida. Por momentos, los escasos rayos de sol proyectan haces de luz sobre la hojarasca y la humedad del terreno. La atmósfera resulta tan envolvente que recuerda inevitablemente a los cuentos de bosques encantados.
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Ganamos suavemente altura hasta pasar junto a la histórica Fuente de los Cazueleros, hoy desafortunadamente seca. Anotamos esta fuente como un importante hito, ya que será el punto exacto donde más tarde cerraremos el bucle de la ruta circular.
El camino prosigue cruzando nuevamente el cauce a través de un segundo y pintoresco puentecillo de madera. Siguiendo la tendencia ascendente, nos empleamos en la subida hasta alcanzar las inmediaciones del Refugio de Majalavilla, con su aspecto sobrio de mampostería de granito y chimenea de piedra.
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Sin embargo, la verdadera sorpresa de Majalavilla aguarda en su interior: sus paredes están completamente cubiertas por una serie de murales y grafitis hiperrealistas ejecutados con un gusto exquisito, rindiendo homenaje a la biodiversidad del Valle de Iruelas (el castaño centenario, ciervos, jabalíes, el buitre negro y el águila imperial).
Tras admirar estas pinturas y fotografiar los soberbios castaños que flanquean la fachada, reanudamos la marcha ascendiendo por la parte trasera de la edificación para salir al encuentro de "El Abuelo", la joya botánica más venerada de la comarca.
Aunque no existe acuerdo sobre su edad exacta —algunos estiman que supera holgadamente los 500 años—, el consenso es unánime: nos encontramos ante un ejemplar milenario y monumental. Alcanza los 19 metros de altura y presenta un perímetro de tronco de otros 19 metros de circunferencia.
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Una sólida valla de madera protege su perímetro para evitar pisotear el terreno de sus delicadas raíces, permitiendo contemplarlo a pocos metros sin acelerar su deterioro.
Retomamos el sendero principal para volver a sumergirnos en el desfile de color del otoño: los tonos verde pálido de los alisos se mezclan con los amarillos encendidos y anaranjados de los castaños, junto al verde fosforito de los líquenes y el manto cobrizo del suelo.
Continuamos avanzando bajo la sombra de árboles monumentales hasta los Castaños del Codao. En este punto nos topamos con un enorme tronco central ya muerto, alrededor del cual ha brotado un círculo perfecto de vástagos jóvenes que crecen erguidos formando una viva corona.
Avanzando un poco más alcanzamos el característico puente de madera que salva la Garganta de la Yedra. Dada la cercanía, decidimos salirnos momentáneamente del trazado oficial para realizar una incursión en el impresionante robledal del Área Recreativa de Las Barrancas.
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Los robles de Las Barrancas lucen mucho más frondosos que los castaños de las zonas bajas. El sotobosque se ilumina al filtrar los rayos de sol, encendiendo un abanico de amarillos intensos, dorados y ocres. Aprovechamos la soledad para tomar un descanso en un banco de piedra y reponer fuerzas.
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Emprendemos la vuelta hacia el puente trazando un pequeño bucle circular. Bordeamos una finca cercana cruzando el arroyo del Jurdón y pasamos junto a un colmenar hacia la Pradera de la Yedra. Tras un breve descenso, volvemos a cruzar la Garganta de la Yedra para recuperar el camino oficial.
En este tramo final iniciamos el regreso definitivo adentrándonos en El Resecadal, donde nos sale al paso un fabuloso grupo de castaños viejos de grandes dimensiones. Sus cortezas agrietadas parecen huellas dactilares esculpidas a mano.
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Concluimos el descenso entre abundante hojarasca y erizos hasta enlazar de nuevo en la Fuente de los Cazueleros con el camino principal. A partir de aquí el ambiente se transforma por completo, notándose el bullicio de los numerosos grupos de visitantes que ahora recorren la senda.
Tras algo más de 3 horas de pausada caminata desembocamos en el Área Recreativa de El Regajo. El aparcamiento está repleto y los guardas gestionan el tráfico, confirmándonos que el madrugón ha merecido enormemente la pena para disfrutar de esta joya natural en absoluta soledad.
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Senderismo y Montañismo, forma de vida, compartiendo vivencias por la Naturaleza, Trazados y Rutas por las montañas de cualquier lugar.