Ruta al Refugio Goriz
Desde la Pradera de Ordesa por valle y Clavijas de Soaso
La subida al Refugio de Góriz desde la Pradera de Ordesa es una jornada inolvidable a través de un cañón glaciar de escala monumental. Remontando el margen derecho del río Arazas, el camino nos regala el constante murmullo de cascadas escalonadas e imponentes saltos esculpidos en roca caliza, flanqueados por la majestuosidad de fajas legendarias como Pelay, Racún, Blanquera o la Faja de las Flores.
Este recorrido se divide en dos tramos con personalidades completamente opuestas. La primera parte es una caminata idílica y accesible que remonta el valle hasta la imponente cascada de Cola de Caballo (10 km y +450 m). Sin embargo, tras cruzar el Circo de Soaso, la ruta se transforma drásticamente: superamos el paso técnico de las Clavijas en un terreno de alta montaña, estrecho y vertical (2 km y +450 m).
Un dato revela la dureza real de este tramo final: salvamos exactamente el mismo desnivel que en la caminata previa, pero en tan solo una quinta parte de la distancia.
Acompañadnos en este recorrido que intentaremos describiros paso a paso para trasladaros directamente hasta este rincón único del Pirineo Oscense.
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Sobre las 11:00 de la mañana arrancamos desde la Pradera de Ordesa el equipo al completo: Blas (Balasitxo), Javier (Chasquera), J.Fran y Antonio (losK2s). Nuestro destino es el Refugio de Góriz, primera gran etapa antes de afrontar la cima del Monte Perdido. Nos adentramos en el bosque siguiendo las indicaciones hacia la Cola de Caballo.
Apenas 15 minutos después de caminar, el valle ya sobrecoge: a la izquierda se alza majestuoso el Tozal del Mallo y, casi sobre nuestras cabezas, la vertiginosa Punta Gallinero. Sus murallas verticales de más de 300 metros advierten de la monumentalidad del entorno.
Continuamos paralelos al caudal del río Arazas entre una densa vegetación de sauces, abedules y fresnos. Más adelante cruzamos el Puente de Cotatuero para sumergirnos de lleno en un frondoso hayedo-abetal. Tras dejar atrás el barranco de las Ollas, el valle se angosta y el río se encajona: nos adentramos en el tramo de las cascadas. En apenas 600 metros nos esperan tres de los saltos de agua más emblemáticos del parque.
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La primera en aparecer es la Cascada de Arripas, que abre un abanico de agua salpicando sobre grandes rocas. Desviándonos unos metros por el sendero secundario alcanzamos la Cascada de la Cueva, dividida en su cima por un promontorio rocoso y rematada por una fotogénica poza turquesa.
Finalmente llegamos a la impresionante Cascada del Estrecho, quizás la más salvaje y sobrecogedora: un salto en forma de "S" encajonado en un abismo que lanza una constante marea de pulverización sobre el mirador.
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Retomamos el camino ganando altura hasta superar la Cueva de Frachinal, punto donde el frondoso hayedo empieza a despejarse. Tras cruzar el barranco Tabacor, las vistas se abren hacia las inmensas murallas de la Faja de Pelay.
Aprovechamos la orilla del río para tomar un merecido tentempié antes de afrontar una de las estampas más icónicas del valle: las Gradas de Soaso. Durante más de 500 metros, el río Arazas esculpe una sucesión interminable de escalones naturales sobre los que el agua cae en láminas perfectas.
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Superadas las gradas desembocamos en los Llanos de Soaso. Ante nosotros se despliega el majestuoso circo glaciar de fondo plano, surcado por meandros e iluminado al fondo por el espectacular abrigo rocoso por donde filtran decenas de hilos de agua.
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Cruzamos las pasarelas metálicas para adentrarnos en la cabecera del valle. Finalmente, oculta tras un espolón rocoso en la pared norte, aparece la gran Cola de Caballo, que se desliza aterciopelada por la roca hasta una poza de aguas cristalinas. Un colofón perfecto para esta primera gran caminata.
Estamos en el punto divisorio entre la alta montaña y la zona de senderismo o paseos por el valle, sin ningún requerimiento de material especial. Una vez cruzamos el Puente de Soaso, tenemos dos alternativas para ascender desde el Valle a las fajas altas que nos den acceso al sendero del Refugio: un sendero a derechas que nos asciende zigzagueando y más largo (camino de las mulas), o de frente-izquierda una fuerte pendiente hacia arriba para dirigirnos a la grieta que vemos en lo alto a derechas.
Cuando la alcancemos estaremos en la zona habilitada con clavijas y cadenas (Clavijas de Soaso), para terminar de ascender de forma directa por su cara oeste y encaramarnos algo más arriba al punto de unión de ambas alternativas.
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Curiosamente y contrario a lo que pueda parecer, en invierno es más peligroso el sendero de los zigzag que el de las clavijas, teniendo en cuenta que el de los zigzag atraviesa por unas pequeñas fajas con peligro de aludes, y se suele recomendar ascender por las clavijas.
Con los aseguramientos oportunos es totalmente segura; el ascenso lo haremos por las clavijas, mientras que cuando toque el descenso dos días después usaremos el sendero de los zigzag.
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Una vez arriba, seguimos un sendero dirección Norte, que en primer término nos llevará por unas pequeñas fajas haciendo una gran "V" tumbada y terminar saliendo por una pequeña portilla a una gran llanura espectacular donde tenemos visibilidad completa del Suroeste del Valle de Ordesa y por el Norte el Circo de Góriz.
Estamos a falta de 1 km y poco para llegar al Refugio de Góriz, y en este pequeño trazo todavía nos deparará alguna que otra grata sorpresa: como ya echábamos en falta fauna en el recorrido, aquí encontramos varias juguetonas marmotas y un pequeño sarrio.
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Al fondo y aproximándonos, una cuca cascada liderando la cabecera del Circo de Góriz y sobre ella el Refugio. Han sido 6 horas; quizás para 12.5 km suene a mucho, pero ni teníamos prisa, ni ganas de llegar antes: el sendero nos ha ido poniendo los puntos sobre las íes, y nosotros lo hemos aceptado de buen grado.
El refugio era el objetivo (el fin), pero como en los negocios o en el trabajo, el fin suele ser muy importante, pero los medios que se usen para conseguir el fin también lo son, y a veces incluso más importantes.
P.D.: Esta actividad fue realizada por nosotros en junio del 2015. Recordad que el estado de los hitos, el paso de las clavijas o el caudal del río y por lo tanto de las cascadas pueden variar según la época del año y la meteorología.
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