Ruta Gorbea y Aldamin circular Embalses

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Ruta al Gorbea y Aldamin

Circular desde Embalses de Murua

Ascenso por senda Egillolarra y descenso por canal de Dulau

Gorbea a la derecha y Aldamin a la izquierda
Distancia: 13 km   |   Desnivel: +850 m   |   Tiempo en movimiento: 5 horas

El Parque Natural del Gorbeia, situado entre las provincias de Álava y Bizkaia, alberga el Gorbea (1.482 m), cumbre emblemática que constituye el techo de ambas provincias. Su paisaje combina espesos hayedos, frondosos robledales y abruptas formaciones calcáreas que dan paso a vastos pastizales de alta montaña.

La vertiente alavesa, partiendo de los Embalses de Murua y sus antiguas canteras, ofrece una subida amable y panorámica. La ruta remonta la ladera del Arroriano por la Senda Egillolarra hasta la Cruz del Gorbea (1.482 m).

Desde la cima, el trazado continúa hacia el rocoso cresterío del Aldamin (1.376 m) para iniciar el descenso por el sobrecogedor Canal de Dulau. El regreso acompaña al río Zubialde, completando una circular ideal por el macizo.

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Ruta al Gorbea y Aldamin desde los Embalses de Murua (8 min)

Iniciamos nuestra marcha desde el aparcamiento Becada, situado unos cientos de metros antes del clásico parking de Zubialde. Nos encontramos a la altura del segundo embalse (o el primero según discurren las aguas aguas abajo), el punto de partida perfecto para encarar las entrañas de la vertiente alavesa.

Desde aquí tomamos la trazada de la Senda Egillolarra Bidea, un trazado histórico que se abre paso remontando el barranco de Asunkorta para salvar los 800 metros de desnivel que separan los fondos del valle de la cotizada cumbre del Gorbeia.

Comenzando el ascenso al techo de Álava y Bizkaia

En esta época del año el paisaje nos regala un contraste fascinante: el verde intenso del musgo tapizando la corteza de las veteranas hayas compite con el manto de hojas rojizas y marrones que alfombra el suelo.

Apenas hemos cubierto los primeros 800 metros de caminata cuando, al asomarnos a la derecha, contemplamos desde cierta altura la impresionante explanada verde de las Canteras de Murua, hoy reconvertidas en un agradable espacio recreativo conocido como Parque Canteras del Gorbea.

Antiguas canteras de Murua

Continuamos ganando metros plácidamente bajo la cubierta del hayedo, disfrutando de un paseo sombrío y sobrecogedor hasta alcanzar aproximadamente el kilómetro cuatro de ruta. A medida que avanzamos, el bosque comienza a aclararse.

Antes de llegar a las praderas superiores dejamos a nuestro paso los vestigios de una antigua nevera tradicional (elurzuloa), testimonio del antiguo aprovechamiento del hielo en la sierra, e inmediatamente alcanzamos el refugio libre de Egillolarra.

Panoramica subiendo al Gorbea Refugio libre Egillolarra

A escasos metros se encuentra la fuente del mismo nombre, un punto excelente para tomar aire. En este tramo la vegetación arbórea cede el testigo de forma drástica al matorral bajo de brezo y a los pastos de alta montaña.

Nos encontramos plenamente encaramados a la ladera norte del Arroriano, flanqueados a nuestra derecha por la imponente presencia del Espolón de Igiñiger —un espolón rocoso estratégico que en el ascenso rodeamos por su vertiente izquierda y que más tarde, durante el descenso, dejaremos a la derecha—.

Último esfuerzo para coroñar el Gorbea

Enfilamos la última y más exigente rampa de subida, con la silueta indudable de la Cruz del Gorbea recortándose contra el cielo, sirviéndonos de faro ininterrumpido hasta ganar la divisoria.

Hacemos cima en el Gorbeia (1.482 m) tras completar 6 kilómetros de ascensión y unas 2 horas y cuarto de esfuerzo, alcanzando el emblemático techo provincial compartida entre Álava y Bizkaia tras una subida progresiva, amable y sin mayores dificultades técnicas.

Bajo la Cruz del Gorbea Cruz del Gorbea

El viento en la meseta cimera acostumbra a soplar con fuerza, recordándonos el carácter agreste de esta gran mole calcárea y silícea.

En la planicie cimera nos detendremos a contemplar varios elementos singulares: a la izquierda, el vértice geodésico; en el centro, la mítica Cruz del Gorbea, una colosal estructura metálica alzándose sobre una base de 5x5 metros.

Desde el vertice geodésico del Gorbea 1.482 m
Vertice geodésico del Gorbea techo de Álava y Bizkaia

Como detalle curioso de este hito geográfico, los pies orientados al Norte y al Este descansan sobre suelo vizcaíno, mientras que las zapatas del Sur y del Oeste pisan territorio alavés.

Bajo la celosía de la cruz, un pedestal alberga la imagen de la Virgen de Begoña. Tras tomar las fotos de rigor y protegernos del azote del aire, nos preparamos para continuar el itinerario.

Vistas al fondo el Aldamin desde el comienzo del Barranco de Dulau
Al fondo el Aldamin 1.376 m

Si hasta este momento todo nuestro recorrido se ha desarrollado íntegramente por la provincia de Álava, al encarar la bajada hacia la vertiente noroeste nos adentramos de lleno en Bizkaia.

Descendemos rápidamente buscando el Collado de Aldamiñospe para emprender, justo de frente, la corta pero directa trepada al Aldamin (1.376 m).

Última subida al Aldamin

Esta altiva mole calcárea es la segunda cota más elevada de Bizkaia y queda situada al 100% en territorio vizcaíno (a diferencia del Gorbea, que actúa como límite interterritorial).

Desde su afilada cima rocosa disfrutamos de unas panorámicas excepcionales hacia los cresteríos calcáreos del Parque Natural de Urkiola, destacando al noreste las siluetas del Anboto y el Alluitz.

Almorzando en la cumbre del Aldamin Desde el Pico Aldamin

Desandamos nuestros pasos desde el Aldamin hacia el collado y, dejando el Gorbeia a nuestra derecha, nos tiramos en busca de la bajada por el Barranco de Dulau. Este canal técnico y espectacular terminará canalizando nuestras pisadas hacia el Barranco del Río Zubialde.

Vistas desde el comienzo del Barranco de Dulau
Barranco de Dulau

Cabe destacar que la altiva muralla del Espolón de Igiñiger ejerce de frontera natural entre la vía por la que subimos (Asunkorta) y la que ahora utilizamos para perder altura (Dulau).

Perdemos desnivel a través de prados abiertos durante un tramo de unos 2 kilómetros, continuando dentro de los límites de Bizkaia. Una vez sobrepasado el Dulau —el último gran farallón rocoso que se descuelga tras el Aldamin y el Miruen— cruzamos de nuevo la línea divisoria para reingresar definitivamente en Álava.

Descenso por el Barranco Dulau paisajes otoñales bajando del Gorbea

A medida que perdemos cota, el paisaje se vuelve más umbrío y frondoso. Nos adentramos de nuevo en espesos hayedos que, al aproximarse al lecho húmedo del río Zubialde, ganan en biodiversidad botánica acompañándose de magníficos robles y formaciones salpicadas de acebos.

Tras vadear en varias ocasiones el cauce del Zubialde, el río termina por entregar sus aguas a la cuenca de los embalses del Gorbea.

Finalizando la ruta al Gorbea y al Aldamin río Zubialde finalizando ruta ascenso al Gorbea

Enganchamos finalmente la pista que nos conduce al aparcamiento de Zubialde y, dejando a nuestra derecha las estructuras de las antiguas Canteras de Murua, recorremos el último tramo asfaltado hasta completar esta impresionante ruta circular por la cara sureste del macizo.

Agradecimientos al mejor guía que podíamos tener de la zona, el amigo Blas.

losk2delaskumbres, Actualizado en: viernes, octubre 09, 2026

Sierra de Alto Rey circular desde Prádena de Atienza

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SIERRA DE ALTO REY

Circular desde Pradena de Atienza

Panorámica Sierra de Alto Rey

Distancia: 17 km   |   Desnivel: +750 m   |   Tiempo en movimiento: 6 horas

Con este recorrido y cumbre completamos la leyenda de la trilogía de los Tres Hermanos envidiosos.

Cuenta la historia que el señor y brujo de una antigua tribu prerromana —poseedor de grandes riquezas y extensos dominios en las actuales tierras de Soria, Zaragoza y Guadalajara— enviudó y tuvo que hacerse cargo de sus tres hijos. La codicia por la herencia paterna alimentó entre ellos un odio encarnizado, desencadenando peleas cada vez más fieras.

Cansado de sus continuas disputas, el padre decidió castigarlos con una maldición eterna: los transformó en tres imponentes montañas situadas en los confines de su territorio, condenados a mirarse para siempre sin poder hablarse jamás. El hermano mayor se convirtió en El Moncayo; el mediano, en El Ocejón; y el menor, en el Alto Rey.

Para culminar este itinerario por la Sierra de Alto Rey (1.858 m) desde Prádena de Atienza, se ascienden la Peña los Rollos, la Peña Gavilanes, la cumbre (Alto Rey) y la Ermita de Alto Rey, recorriendo además el emblemático Sendero de la Cueva del Oso.

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Salimos bastante tarde; eran ya las 10:00 h cuando logramos aparcar en Prádena de Atienza.

Tras dejar el coche, volvemos sobre nuestros pasos hacia la entrada del pueblo y tomamos la carretera en dirección al puente sobre el río Pelagallinas. Sin embargo, no llegaremos a cruzarlo, ya que unos 100 metros antes encontramos el desvío a la izquierda.

Camino desde Prádena Inicio del ascenso Vista sobre la población

Ascendemos por una pequeña pista asfaltada que deja a mano izquierda un parque infantil. En pocos minutos la pista se transforma en un sendero bien definido, ganando altura rápidamente mientras la población de Prádena va quedando abajo.

Zona de Prádena Arriba

Nos dirigimos hacia la zona conocida como Prádena Arriba, cruzando por el margen izquierdo un pequeño campo de fútbol que, al menos en esta época del año, se encuentra en desuso y cubierto de broza.

Explanada hacia el collado Senda de subida

Desde la explanada ya podemos divisar el collado al que nos dirigimos. Queda flanqueado a la izquierda por la Peña del Mediodía —cuya silueta apenas se intuye desde este punto, ya que su cara más vistosa da a la vertiente sur— y a la derecha por la Peña de los Rollos, donde ocurre algo similar.

Conviene prestar mucha atención al alcanzar la última zona arbolada y encharcada; sirve como referencia clave para subir sin desviarse y enlazar directamente con la senda de la derecha. Si no se acierta con la traza rápidamente, el avance se complica bastante por la densa vegetación de estepas y zarzas.

Llegada al collado Ascenso por la cuerda

Alcanzamos el collado en algo más de una hora, donde el viento sopla con intensidad, algo habitual en estos pasos abiertos.

Desde el collado giramos a la derecha para ganar la cuerda. Tras remontar los primeros metros de pendiente, la vista atrás nos regala una buena panorámica del collado y de la cara norte de la Peña del Mediodía. Continuamos el ascenso hacia la Peña de los Rollos.

Rodeo a la Peña de los Rollos

Bordeamos la peña por su cara sur en un rodeo que nos lleva unos 20 minutos antes de retomar la subida. Decidimos no hacer cumbre directa en esta peña, ya que desviarnos del camino nos llevaría unos 15 minutos extra y, habiendo salido tarde, preferimos asegurar el tiempo para no regresar al vehículo de noche.

Estamos a unos escasos 600 metros de la Peña de los Gavilanes. Momentos antes de alcanzarla, contemplamos otra perspectiva de la Peña de los Rollos que acabamos de dejar atrás.

Peña de los Gavilanes Perspectiva de la Peña de los Rollos

Encontramos los primeros rastros de nieve justo al culminar la Peña de los Gavilanes. Desde este punto privilegiado podemos contemplar todo el recorrido de la cuerda, tanto el tramo ya realizado como el que todavía nos queda por recorrer.

Cima con nieve Vistas de la cuerda

Dejamos atrás la cumbre de Peña de los Gavilanes para dirigirnos hacia el collado que la separa del Alto Rey. No se pierden demasiados metros de altitud, ya que se trata de collados con desniveles bastante suaves.

Panorámica completa del cordal

Entre la Peña de los Gavilanes y el Alto Rey hay exactamente 1 km de distancia, una tramo cómodo y muy asequible para avanzar a buen ritmo.

Camino al collado Avanzando hacia Alto Rey

A medida que nos aproximamos al Alto Rey encontramos mayor cantidad de nieve acumulada, mientras que al mirar atrás destacan claramente la Peña de los Rollos y la Peña de los Gavilanes.

Nieve en la aproximación

En unas 3 horas de marcha alcanzamos la cumbre del Alto Rey, situada a 1.844 metros de altitud.

Estado del geodésico Vértice derribado

Nos encontramos la base del geodésico oficial completamente destrozada y el vértice tirado en la cara norte, a pocos metros de la cima. Ante este panorama, enviamos un informe oficial al IGN para notificar el estado del vértice y que puedan tomar las medidas oportunas.

Vistas desde Alto Rey

El deterioro del geodésico no empaña en absoluto las magníficas vistas que ofrece este alto, el único punto de la Sierra de Alto Rey con vértice oficial.

Curiosamente no es la cota más elevada, ya que a unos 600 metros se halla la Ermita del Alto Rey con 14 metros más de altitud, la cual será nuestro próximo y último objetivo del día.

Aquí podemos observar el recorrido que nos resta hasta llegar a la ermita. Dejamos atrás esta cumbre y continuamos avanzando por el sendero. Al mirar hacia atrás, nos regala una bella e inusual panorámica donde se alza el vértice geodésico.

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A medida que progresamos por la vertiente norte, el propio roquedo nos va desviando gradualmente hacia la cara sur. Llega un punto en el que el camino parece desembocar en un abismo sin salida; sin embargo, de forma imprevista, surge ante nosotros lo que hemos bautizado como "El Paso".

Una estrecha oquedad entre las rocas (tal vez labrada de forma artificial) que nos permite retornar a la cara norte y acceder sin contratiempos hacia la ermita. Como es natural en esta época, la nieve permanece acumulada en la ladera septentrional.

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Al alcanzar finalmente la Ermita del Alto Rey, completamos la travesía de todo el cordal principal y sus cumbres de la Sierra de Alto Rey. Aunque existen numerosos promontorios y peñas a lo largo de la ruta, la mayoría son cotas secundarias subsidiarias de estos picos.

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Hacia el oeste, entre jirones de nubes, asoma la imponente silueta del Ocejón. A pesar de no ser la cima de mayor altitud en la Sierra de Ayllón, es sin duda una de las más carismáticas y emblemáticas del entorno.

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Iniciamos el descenso por la vertiente norte siguiendo una agradable y amplia senda flanqueada por densos pinares de pino albar. A partir de aquí, la presencia constante del agua y los ventisqueros de nieve serán nuestros fieles compañeros durante varios kilómetros.

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El ritmo de bajada nos permite ganar terreno rápidamente. Al dirigir la vista atrás desde la ladera sur de la Loma de los Cabezos, distinguimos allá en lo alto la Ermita del Alto Rey, dejando la sensación de haber estado allí hace apenas unos instantes.

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Recorremos el frondoso valle que discurre por la cara norte de la Sierra de Alto Rey, camino que nos conducirá de vuelta para cerrar esta magnífica ruta circular.

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Al alcanzar el área de Estercolín, justo tras superar una hermosa pradera verde, nos encaminamos hacia la orilla del río Pelagallinas. Sin embargo, nos resulta imposible cruzar por el trazado habitual, ya que el gran caudal anega las rocas de apoyo.

Para resolverlo, nos desviamos unos metros hacia la izquierda hasta dar con un cauce ramificado que nos facilita el vadeo de forma segura, permitiéndonos retomar el sendero principal al otro lado de la orilla.

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A partir de aquí vamos a transitar todo el trayecto que nos queda por la orilla izquierda del río Pelagallinas, aunque esta vez es la que más cerca estamos del río.

Justo desde la Cueva del Oso que tenemos enfrente, el sendero asciende ligeramente hasta coger una altura y desde aquí hasta la población de Prádena de Atienza es el trayecto denominado camino de la Cueva del Oso.

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Es un punto donde tendréis que estar atentos y no despistaros para conseguir coger el sendero.

Ya podéis ver en la foto derecha a la altura que estamos del río y a esta altura o incluso algo más es por la que vamos a ir transitando; lo digo porque hay varios senderos pero el marcado en el track es el ideal.

Por nuestra izquierda iremos constantemente protegidos por un cordal pequeño de grandes rocas.

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Parece que es una zona también ideal para el tema de la miel, pues encontramos en varios sitios desde el sendero protegidas bastantes cubetas que en primavera se llenarán de placas de miel.

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Faltando aproximadamente 3 km para finalizar, nos encontramos con un cabrero que nos acompañó tiempo suficiente para charlar de la zona y de su pueblo Prádena, nosotros con los oídos abiertos para no perder detalle; suelen ser las mejores historias que uno pueda oír, las propias de los vecinos.

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Sobre la altura del puente prerromano del Batán, fue cuando el cabrero ya se quedó con las cabras y nosotros estábamos a 1 km escaso de Prádena de Atienza y no son todavía las 6 de la tarde.

Última maravilla del día: el río Pelagallinas forma esta especie de cascadas pequeñas en un recodo del terreno.

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Nos adentramos por las calles de Prádena de Atienza, pasando por la rústica casa consistorial y aquí os dejamos la Historia y tradición de la Sierra del Alto Rey narrada y contada por los lugareños.

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Después de 8 horas con paradas incluidas hemos completado este bonito recorrido completo, circular que ciertamente merece la pena, haciendo un recorrido por la historia y las bellas leyendas de la comarca, recorrido que no le falta de nada, terrenos rocosos, grandes acantilados, barrancos impresionantes, civilización en las cumbres, ríos y arroyos que riegan sus tierras y valles llenos de vida. Recorrido de febrero del 2014.





La Sierra de Alto Rey, conocida también como la Montaña Sagrada del Santo Alto Rey, se ubica en el noroeste de la provincia de Guadalajara y forma parte del Sistema Central. Limita al oeste con la Sierra de Ayllón, al norte con la Sierra de Pela, al este con la Sierra de la Bodera y al sur con la Sierra Gorda.

Con una extensión aproximada de 15 km de ancho y una superficie cercana a los 240 km², esta sierra está delimitada por varios ríos: el Pelagallinas en la ladera norte, el Bornova al oeste, y el Cristóbal en sus flancos este y sur. Su relieve es fruto de antiguos plegamientos y está compuesto principalmente por pizarra, material característico utilizado en la construcción tradicional de las viviendas que salpican sus laderas.

losk2delaskumbres, Actualizado en: lunes, marzo 03, 2014