El Laberinto de la Pedriza
descifrado paso a paso
La entrada a este singular paraje de El Laberinto se localiza a la derecha del Cancho Amarillo, mientras que la salida se abre paso entre El Elfo y el Risco del Buitre, abarcando una distancia aproximada de unos 600 metros en línea recta repleta de callejones de roca.
A lo largo de este laberíntico itinerario, las dos moles rocosas más representativas y conocidas que nos custodian son El Capuchino y La Loncha, aunque el entorno está salpicado de multitud de agujas.
Que los escaladores identifican a la perfección en El Laberinto para orientarse hacia sus vías preferidas (como el San Vito, el Plato Botijo, el Puro Nervio, Oserillas, Mudo, Delirium o Agárrate con las Uñas, entre muchas otras). ¡Comenzamos la ruta!
Pulsar el botón Ruta GPS al parking de Canto Cochino:
⚠️ Regulación de vehiculos - acceso y horarios:
Acceso a la Pedriza - Horarios oficiales web.➤ Ver VIDEO del Laberinto la Pedriza ➤ Ver o descargar el track del Laberinto de la Pedriza (Wikiloc)
Avanzamos durante 2 km hasta el siguiente puente, el cual nos permite cruzar el arroyo de La Majadilla. Desde allí, arriba a la derecha, podremos contemplar el Refugio.
Nosotros continuaremos ascendiendo con tendencia hacia nuestra izquierda por un sendero bastante claro en dirección al Tolmo, situándonos en el kilómetro 2,8 del trayecto; justo 100 metros antes de alcanzarlo, nos encontraremos con la fuente Carmina,
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buscar hitos o mojones que nos guíen. Aunque en el tramo inferior es donde menos hitos encontramos, lo clave es mantener la dirección hacia el Cancho Amarillo, que podéis ver arriba en la foto. Atravesaremos algún que otro pasadizo
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Pronto a vuestra derecha comenzaréis a dejar abajo las cabeceras de las Buitreras, con algún que otro ejemplar de los que dan nombre a este risco.
En 1 hora y 40 minutos nos encontramos frente a la entrada camuflada del Laberinto, protegida por unos arbustos que impiden ver de forma clara el gran pasadizo de acceso.
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Por si os sirve de referencia, nosotros la hemos superado por la parte más sencilla, hacia la izquierda y de frente. A continuación, unas rocas que se pueden salvar tanto por arriba como por abajo nos adentrarán en el jardín del Centinela.
Tanto la pradera anterior como esta son lugares ideales para hacer una pausa y tomar un tentempié, ya que llevaremos unas 2 horas de marcha desde Canto Cochino. Una vez recuperadas las fuerzas, hay dos detalles en los que debemos fijarnos:
Desde este último jardín la veréis de frente hacia la izquierda, perfectamente visible. Al igual que en el tramo anterior, sortearemos este jardín por el lado izquierdo entre los arbustos, subiéndonos a una roca que nos da acceso al pasadizo para superar otra más grande situada al lado.
Nada más sobrepasar esta zona del pasadizo rocoso, a vuestra derecha y abajo (casi dejándolo atrás, pues tendréis que girar la cabeza para apreciarlo), encontraréis el vivac 5*. Continuamos recto
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Al estar en desnivel descendente, como podemos observar en la imagen, apreciamos que la roca redondeada de la izquierda es la continuación de la gran roca observada anteriormente.
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Situados en la plataforma, justo enfrente tenemos esta roca (superadla por donde os resulte más cómodo)
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Entre uno y otro, de frente, veréis unas placas fáciles de ascender donde podréis tomar un respiro mientras contempláis el entorno (que no es poco): la curiosa Barra de Pan de Leña; totalmente a la izquierda, el Puro Nervio.
Más allá continúa el imponente Delirium Tremens, una vía escalofriante para los neófitos; y, hacia la derecha o de frente según la posición, asoma como un picacho nuestro hito: La Loncha.
Si dejamos de embriagarnos con tanta belleza rocosa y continuamos por el pasadizo correspondiente, nos llevaremos la sorpresa de encontrarnos justo en la base de La Loncha.
Está sujeta por una gran roca que deja un paso amplio entre ella y el gran risco. Nuestra ruta NO requiere pasar por debajo, pero eso no impide hacerlo para disfrutar de lo que hay al otro lado; si decidís cruzarlo, no olvidéis retroceder de nuevo a este punto de observación.
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Una vez de vuelta en el punto de origen, a nuestra izquierda encontramos el pasadizo que debemos tomar. Es algo estrecho al inicio, pero más ancho y amplio en su interior. La salida de dicho pasadizo coincide con el segundo tragaluz que veremos arriba, a la derecha.
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No os dejéis engañar por la imagen pensando que es sencillo: se encuentra a más de metro y medio del suelo y exige hacer malabarismos (por supuesto, sin la mochila puesta) para lograr superarlo.
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Al girar la cabeza hacia atrás, comprobaréis cómo va quedando La Loncha a la derecha. Continuamos...
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...esperado pasadizo de salida del Laberinto de la Pedriza. Para superarlo hay varias alternativas: nosotros lo hicimos trepando por los laterales y en algún tramo por el centro. Con un poco de agilidad y teniendo claros los puntos de apoyo es factible; sin embargo, si no se quiere asumir ningún riesgo, a la derecha...
...disponemos de este pasadizo que discurre a lo largo del estrechamiento de salida. Mientras avanzábamos por arriba, pudimos observar que existían diversos huecos por los que parecía posible salir.
En pleno estrechamiento miré hacia arriba para contemplar esta impresionante panorámica encajonada entre el Risco del Buitre y la cara norte del El Elfo (los buitres nunca faltan por la zona).
Ya fuera del Laberinto, una mirada hacia abajo permite ver el estrechamiento que acabamos de superar y, al girar la cabeza, se contempla el auténtico museo de rocas de Navajuelos.
Tras completar el Laberinto de la Pedriza, dedicamos un momento a contemplar esta vertiente de Navajuelos, donde destaca en lo más alto El Torro y, a la izquierda, La Llama.
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Para ello, justo a la salida del Laberinto, vamos girando en sentido antihorario rodeando las primeras bloques rocosos hasta dar con un pasadizo arbolado en ascenso. Ascendemos pegados a la pared norte del Risco del Buitre hasta alcanzar un pequeño collado que nos...
...conducirá a una pradera en altura. Al mirar atrás desde este prado, se distingue claramente el collado entre los dos grandes bloques por el que hemos bajado.
Un pequeño hito a la izquierda nos marca la ruta de descenso (imagen izquierda: antes del paso; imagen derecha: una vez superado). Continuamos descendiendo adosados a las paredes rocosas de nuestra derecha, siguiendo fielmente los hitos de señalización.
Al completar el descenso quedaremos a la altura del Vivac 5 estrellas, a mano derecha, reincorporándonos al Jardín del Centinela. Desde allí accedemos a la pequeña pradera donde se ubica El Capuchino y bajamos hacia la entrada del Laberinto. En lugar de retornar por la vía de subida, tomamos la variante de la izquierda para descender por la 5.ª Buitrera (o 4.ª, según referencias).
Se trata de una senda bien balizada con hitos que atraviesa un collado menor para descender de forma directa bordeando la buitrera hasta el arroyo de la Dehesilla. Tras cruzar el cauce y avanzar apenas unos metros alcanzamos El Tolmo.
El tramo final hacia el aparcamiento de Canto Cochino no presenta mayor secreto que desandar el recorrido inicial, esta vez siguiendo la Autopista para avanzar protegidos por el arbolado y la sombra. Recorrido realizado en mayo de 2014.
