El Yelmo por Collado de la Ventana (Circular)
Desde el Tranco con pernocta en pradera el Yelmo.
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El Yelmo (1.717 m), históricamente conocido como la Peña del Diezmo, es el gran rey indiscutible de La Pedriza Anterior y uno de los riscos más emblemáticos de toda la Sierra de Guadarrama. Esta colosal mole de granito rosado —un domo o resalte abovedado de dimensiones gigantescas— preside el paisaje pedricero con su inconfundible silueta.
Más allá de su imponencia visual, El Yelmo es el verdadero templo histórico de la escalada madrileña. Su legendaria pared sur, con un paño de roca vertical de casi 200 metros de desnivel, ha sido la cuna donde se fraguó la técnica de la escalada en adherencia, albergando vías míticas como Los Higinios (1944), La Vikinga o La Valkiria.
Entre los senderistas, alcanzar su cumbre supone superar el divertido reto de la Gran Grieta, una estrecha chimenea que exige cierta agilidad y trepada entre las entrañas de la roca.
Pulsar el botón Ruta GPS al parking de El Tranco:
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Llegamos al aparcamiento del Tranco, en pleno corazón de La Pedriza, a las 17:00 del viernes 23. Tras dar un par de vueltas, logramos encontrar sitio en el parking principal.
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Comenzamos la marcha dejando a nuestra izquierda la rotonda y el Bar Casa Julián. Subimos la cuesta hasta divisar una roca alta marcada con el rótulo «YELMO» en pintura amarilla.
Durante el primer kilómetro y medio avanzamos por la cómoda Senda de las Carboneras, remontando metros de forma progresiva.
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A medida que ganamos altura, a nuestra derecha se abre una fantástica panorámica de Manzanares el Real. El histórico Castillo de los Mendoza domina la villa con el embalse de Santillana a sus espaldas.
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Al poco tiempo alcanzamos una pequeña pradera a mano izquierda. Allí destaca un bonito risco con un refugio vivac situado justo en su base.
Continuamos ascendiendo y, hacia el kilómetro 1,2, nos topamos con un nuevo risco adaptado como vivac. Vale la pena desviarse unos metros por su parte trasera para contemplar unas espectaculares e imponentes formaciones de granito sobre nuestras cabezas.
Llegamos a la Gran Cañada. A la altura de la pequeña piedra donde se encuentra K1, tomar el desvío hacia la izquierda nos llevaría por la Senda de las Carboneras hacia El Yelmo, que es el itinerario habitual.
Sin embargo, hoy optamos por una variante distinta: continuaremos avanzando a lo largo de la Gran Cañada durante casi 1,5 kilómetros.
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Avanzamos plácidamente hasta cruzarnos con la Senda Maeso, aprovechando el trayecto para fotografiar los singulares riscos con nombre que jalonan el paisaje.
Al fondo destacan las imponentes formaciones rocosas que nos sirven de referencia constante para identificar la intersección exacta con la Senda Maeso.
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Al llegar al cruce realizamos un pequeño cambio de planes: en lugar de girar a la izquierda hacia El Yelmo, tomamos la senda de la derecha en claro descenso.
Nuestro objetivo era localizar dos riscos emblemáticos de esta zona: El Caracol y El Candelabro, situados a unos 300 metros del desvío. Tras contemplarlos y fotografiarlos, desandamos lo andado para retomar el cruce principal con la Cañada.
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A nuestra derecha contemplamos la singular Peña Cagas. Una vez de regreso en la intersección, tomamos ahora sí la Senda Maeso en sentido ascendente, dirigiéndonos directamente hacia la base de El Yelmo con la idea de vivaquear.
La subida se vuelve exigente cargando con las mochilas completas, que superan ampliamente los 15 kg de peso cada una. En pleno ascenso topamos con un paso encajonado a modo de cueva cuya salida no vemos clara, por lo que preferimos recular y rodearlo con precaución.
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Poco después nos topamos de frente con El Caracolete, uno de los risquillos más característicos del sector, el cual rodeamos cómodamente por su margen izquierdo para continuar ganando altura.
Con no poco esfuerzo alcanzamos la altura del Risco del Abrigo. Justo en su base, junto a la misma senda de subida, descubrimos un estupendo refugio vivac.
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Son las 21:00 horas y el sol comienza a ocultarse. Coronamos por fin la Pradera del Yelmo y nos dirigimos hacia la zona rocosa donde se distribuyen los numerosos vivacs naturales.
Aprovechando que aún no hay nadie por la zona, elegimos rápidamente un buen abrigo de piedra para instalar nuestro campamento nocturno.
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Amanece en La Pedriza. Antes de continuar la marcha necesitamos reponer agua, ya que consumimos casi dos litros cada uno durante la exigente subida de ayer bajo los 34 °C con los que salimos del Tranco.
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Nos acercamos al Risco de la Fuente. Un fino hilo de agua brota por el pequeño caño de la fuente natural, caudal suficiente para llenar de nuevo nuestras botellas.
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Justo antes de tomar el sendero que conduce al vértice geodésico de El Yelmo, disfrutamos de esta hermosa estampa en la zona del Rompeolas: una cabra montés brincó ágilmente y continuó su camino superando las paredes lisas de granito.
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Nos ponemos en marcha bordeando El Yelmo por el sector derecho del Rompeolas, tomando una senda que asciende hacia la cara Norte. Pronto ganamos altura hasta situarnos a la entrada de la famosa chimenea.
Tras unas pequeñas trepadas iniciales y habiendo dejado las mochilas abajo, K1 inicia la trepada. Se trata de un tramo estrecho de unos 25 metros que, en condiciones secas como las de hoy, se supera en no más de 5 minutos gracias a la excelente adherencia del granito.
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Nada más salir de la chimenea giramos a la derecha y progresamos con precaución entre enormes bloques. Tras apenas 10 metros alcanzamos el vértice geodésico de El Yelmo, rodeado por una pequeña explanada de rocas con formas caprichosas y unas vistas panorámicas espectaculares en todas direcciones.
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Son las 11:00 de la mañana y debemos continuar la marcha, ya que nos aguarda una dura jornada hasta el Collado de la Ventana. Descendemos sin llegar hasta la pradera y, a media altura, flanqueamos hacia la izquierda.
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Avanzamos en dirección a El Acebo y al Collado de las Dehesillas. Durante este cómodo tramo en suave descenso vamos contorneando varios riscos emblemáticos de La Pedriza, haciendo el paseo muy agradable.
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Los primeros en salir a nuestro paso son el Arco de Cuchilleros a la izquierda y el risco de Punta Blanquita a la derecha.
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Enseguida observamos también a la derecha el característico risco de Caperucita y, justo de frente, la imponente mole del Risco del Acebo, por cuya base flanquearemos por la izquierda para continuar la travesía.
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Hacemos una breve parada a la altura de El Acebo. Mirando hacia la izquierda se alza imponente La Almena junto a sus espectaculares torres graníticas.
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Reemprendemos la marcha cruzando por un pequeño collado que nos abre una perspectiva totalmente nueva del entorno.
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A nuestra derecha contemplamos La Cara y las Cuatro Damas, coronando con elegancia la parte alta de este pequeño valle.
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Llegamos a un punto clave donde abandonamos el cordal de la cara Suroeste por el que progresábamos. Iniciamos el descenso hacia el Collado de las Dehesillas para adentrarnos en una zona espectacular que nos conducirá directamente hasta el Collado de la Ventana, un tramo imprescindible por las grandiosas panorámicas que regala.
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A punto de alcanzar el Collado de las Dehesillas, divisamos ya una providencial sombra arrojada por el risco del collado, idónea para realizar la parada del almuerzo al dar las 13:00 horas.
Antes de dar la vuelta e iniciar la subida hacia Mataelvicial, contemplamos el contrapicado de Los Fantasmas envueltos en un curioso halo solar. Reemprendemos la marcha fijando el primer objetivo: rodear la mole de Mataelvicial por su vertiente este.
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En plena ascensión dejamos atrás un paso sencillo por debajo de grandes bloques. Tras rebasar Mataelvicial quedamos a las puertas de la zona de Navajuelos, distinguible al fondo por la silueta de las cuatro torres.
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Rodeamos la curiosa figura del Elefante de Navajuelos por su lado izquierdo, adentrándonos de lleno en un auténtico laberinto risquero.
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Una última mirada desde este ángulo nos regala una magnífica vista de los riscos más emblemáticos y clásicos de este sector.
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Superamos un paso estrecho bajo una enorme mole rocosa; nos vemos obligados a quitarnos las mochilas y arrastrarnos unos metros, una pequeña aventura técnica pero perfectamente accesible.
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Justo antes de cruzar, un vistazo a la izquierda nos muestra el Risco del Buitre con varios ejemplares posados en sus Repisas.
Al pasar la gran roca desembocamos en el dominio de la Bola de Navajuelos, bordeándola por su flanco derecho mientras al fondo se perfilan con claridad la Pared de Santillana y el Cancho Paquete.
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Avanzamos por el sendero dejando a la izquierda la conocida como Falsa Bola de Navajuelos, mientras frente a nosotros destaca la silueta del risco Bota de Montaña.
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Ganamas visibilidad sobre los Canchos y la Pared de Santillana. Asimismo, apreciamos una perspectiva inédita para nosotros de la cara Sur del Risco de las Dos Torres, con la inconfundible figura del Caballito de Ajedrez a su derecha.
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Continuamos la marcha flanqueados por una infinidad de elevaciones rocosas. El trazado nos lleva a dejar el Mongote de los Suicidas a la izquierda, perdiéndolo rápidamente de vista tras el siguiente recodo.
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Afrontamos un nuevo paso bajo grandes bloques de granito, aunque lo suficientemente amplio para transitar cómodamente con las mochilas puestas. La Pared de Santillana queda ya a un paso, mientras a la izquierda distinguimos el risco de Los Tres Cestitos.
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¡Por fin frente a la imponente Pared de Santillana! Tras contemplarla tantas veces desde la distancia, alcanzamos su base. Para superarla flanqueamos la pared por su flanco derecho ascendiendo por la vertiente Este, apreciando la verticalidad que la hace tan célebre entre los escaladores.
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Una vez alcanzada la parte superior, ganamos un pequeño collado desde el que ya divisamos el risco de La Ventana. Al volver la vista atrás se domina la cara Norte del Cancho de la Herrada, macizo en el cual se integra la propia Pared de Santillana.
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El risco de la Ventana dispone en su lateral de un acogedor y pintoresco abrigo para vivac.
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Nos aproximamos al Cerro de los Hoyos, en cuya base se sitúa el paso del Collado de la Ventana.
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¿Quién nos esperaba en el collado? Tras casi tres horas de marcha contemplativa desde el Collado de la Dehesilla, llegamos a las 16:00 h para buscar una buena sombra donde almorzar. Una simpática cabra montés esperó pacientemente su recompensa y disfrutó de un trozo de pan y algo de atún.
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Iniciamos la bajada por el Collado. Conforme perdemos altura, se suceden las magníficas vistas de los diferentes riscos que adornan el paisaje a nuestra izquierda.
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Más abajo alcanzamos la zona de unas pequeñas cascadas. Ante el calor sofocante del descenso, aprovechamos para darnos un gratificante y refrescante baño en sus pozas antes de proseguir.
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Llegamos a Canto Cochino y nos dirigimos directos al primer bar nada más cruzar el puente del parking para tomar algo fresco y repasar la ruta.
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Tras comentar la magnífica jornada por La Pedriza, retomamos la marcha por el sendero a la izquierda del aparcamiento principal siguiendo el río Manzanares.
A unos 600 metros cruzamos el puente hacia la margen izquierda para completar el kilómetro y medio restante hasta El Tranco, alcanzando el vehículo a las 21:00 h con la luz del atardecer.
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Para cerrar esta magnífica ruta por La Pedriza, nada mejor que esta última vista panorámica capturada desde las inmediaciones del Llano Peluca como broche final a la travesía.
Como siempre, actividad perfecta y un reportaje completísimo. Buenas fotos, mucha info y una forma de relatar amena.
ResponderEliminarSaludos
Hola JonyMao gracias por tus halagos, nos encanta tú comentario porque al fin y al cabo justo lo que dices es lo que buscamos, y nos alegramos de haberlo conseguido.
EliminarUn saludo
muy bien debes tener un mapa de los años 70's
ResponderEliminarHola Anónimo, pues no, no lo tengo, lo necesitaría por alguna causa especial ???
EliminarSaludos y gracias por visitar nuestro rincón.
Impresionante Señores, continuad así!! Muchas gracias!!
ResponderEliminarHola Negro450, muchas gracias por tú visita y comentario, los animos siempre se agradecen, y desde luego para esto hacemos el blog, para compartir, igual que nos gusta a nosotros cuando buscamos en otros.
EliminarSaludos