Ruta a la Cola de Caballo en Ordesa: De la Pradera a las Gradas de Soaso

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Cola de Caballo de Ordesa

Desde Pradera Ordesa por cascadas y regreso puente Arripas

Cascada de la Cola de Caballo en el Circo de Soaso, Ordesa

Distancia: 19 km   |   Desnivel: +480 m   |   Tiempo en movimiento: 6 horas
*AÑADIR 2 h más de tiempo parado y tendréis el tiempo real.
MATERIAL: Ropa comoda o de senderismo basico


En pleno corazón del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se despliega una de las travesías más emblemáticas del Pirineo Aragonés. Aunque sus casi 20 kilómetros de ida y vuelta exigen cierto fondo físico, la ausencia de dificultades técnicas y la excelente señalización de sus senderos convierten a este trazado en una opción accesible y muy transitada por todo tipo de caminantes.

El itinerario remonta el cauce del río Arazas cruzando frondosos hayedos, impresionantes miradores y cascadas atronadoras hasta alcanzar las famosas Gradas de Soaso. Tras superar este tramo escalonado, el valle se abre paso hacia el majestuoso Circo de Soaso para poner el broche de oro bajo la imponente cascada de la Cola de Caballo.

Una sola ruta (track), ➔ 3 alternativas según lo que busques

🟢 Opción Corta / Niños (7 km - 200m+):

Ideal para familias. Sigue el curso del río por el bosque, supera el Puente de Arripas unos 600 metros más para visitar el conjunto de cascadas (Arripas, Cueva y Estrecho), desciende de nuevo al puente para cruzarlo y realiza el regreso cómodo por la orilla opuesta.

🟡 Opción Intermedia (14,5 km - 410m+):

Para quienes buscan una gran jornada sin llegar al final del valle. Remonta el cañón hasta el Mirador de las Gradas de Soaso y desciende por el mismo camino hasta el Puente de Arripas, donde se cruza al otro margen para completar la vuelta a la Pradera.

🔵 Opción Completa (19 km - 480m+):

La travesía íntegra hasta el Circo de Soaso y la cascada de la Cola de Caballo. La bajada desanda el valle hasta llegar al Puente de Arripas, momento en que cruzamos al margen opuesto para hacer el tramo final de regreso por la orilla izquierda del Arazas.

Pulsa el botón Ruta GPS al Parking de la Pradera de Ordesa :


🚌 Acceso a la Pradera de Ordesa: Durante Semana Santa, verano y puentes, la carretera desde Torla a la Pradera se cierra al vehículo privado. Es obligatorio utilizar el autobús lanzadera oficial.

➤ Ver o descargar el track completo de la Ruta en Wikiloc


Panorámica del Valle de Ordesa

Hay itinerarios en el Pirineo que trascienden el mero ejercicio físico para convertirse en auténticos ritos de paso para cualquier montañero. La ascensión a lo largo del Valle de Ordesa, remontando el cauce del río Arazas hasta la espectacular cascada de la Cola de Caballo, es sin duda uno de ellos.

Esculpido por la colosal fuerza de antiguas lenguas glaciares durante el Pleistoceno, este cañón alpino ofrece un espectáculo sensorial continuo donde la roca caliza, la penumbra de los hayedos y el estruendo del agua en libertad marcan el compás del camino.

Pradera de Ordesa preparados para ir a Cola de Caballo
Aunque nos veáis tan pertrechados, es porque íbamos a hacer alguna actividad por encima del Circo de Soaso. Nada que ver con esta ruta habitual, para la que solo necesitaréis ropa cómoda o de senderismo básico.

El despertar en la Pradera y los primeros compases del bosque

Nuestra jornada echa a andar en el aparcamiento de la Pradera de Ordesa (1.320 m), justo al lado de la caseta de información que marca el punto final para los vehículos y el umbral de entrada al corazón del Parque Nacional. Tras equiparnos y ajustar las mochilas, nos adentramos en el dosel boscoso donde la senda principal no tarda en desdoblarse.

Tomamos el ramal de la izquierda atendiendo a las indicaciones hacia la Cola de Caballo. A los pocos metros, erigida entre la vegetación como una atalaya centinela de piedra y madera, nos saluda una singular hornacina con la imagen de la Virgen del Pilar.

Tramo del sendero en el Valle de Ordesa Vista del bosque y montañas en Ordesa

Bajo la bóveda vegetal, el sendero vuelve a ramificarse; optamos de nuevo por la derecha para situarnos a la altura misma del río Arazas. En este tramo inicial, la masa forestal exhibe una biodiversidad asombrosa: un mosaico caducifolio de sauces, abedules y fresnos flanquea un caudal enérgico y cristalino.

Aunque nos desplazamos por el fondo de un valle de modelado glaciar con su característica forma en "U", la verticalidad formidable de las murallas calcáreas que se alzan a ambos lados imprime al paisaje el carácter salvaje de un auténtico desfiladero.

Panorámica del cauce del río y montañas en Ordesa

El señorío del hayedo-abetal y el espectáculo de las tres cascadas

Poco después de dejar a la derecha el Puente de Cotatuero —asomándonos un instante a admirar la nitidez de las aguas del Arazas— el bosque se transforma de manera notable. Nos adentramos de lleno en un ambiente de penumbra y verdor profundo: el clásico hayedo-abetal (Fago-Abietetum).

Puente de Cotatuero
Puente de Cotatuero queda a derechas

En este microclima umbrío y húmedo, las hayas (Fagus sylvatica) comparten el estrato arborescente con densos ejemplares de abeto blanco (Abies alba), que crecen protegidos bajo la sombra de sus compañeras.

Sobre el kilómetro 3 de marcha debemos estar muy atentos porque nos encontramos con el desvío al Puente de Arripas. Hay que tener en cuenta que el puente no se ve a simple vista desde la senda al estar oculto a unos 400 metros de distancia.

Este punto es la clave logística para realizar cualquiera de las 3 alternativas de ruta elegidas, aunque en este momento nosotros seguimos de frente para continuar nuestro camino hacia el resto de las cascadas.

Pronto alcanzamos el tramo más angosto y dinámico del cauce bajo. En una sucesión vertical de apenas 600 metros de longitud, el río supera el desnivel mediante tres escalones fluviales de belleza inconmensurable:

* Cascada de Arripas: Aparece tras un primer mirador acondicionado. El agua se desliza con fuerza entre la fronda, creando una estampa clásica del sotobosque. Unos metros más adelante, superando una curva, nos topamos con la Fuente de Arripas, punto estratégico para refrescarse antes de acometer las variantes.

Vista de la Cascada de Arripas Perspectiva Cascada de Arripas ruta a la Cola de Caballo

* Cascada de la Cueva: Desestimando la ruta alta para mantenernos pegados al cauce, un pequeño ramal nos conduce hasta su mirador superior.

Aquí el Arazas realiza un quiebro brusco; en la cabecera, la corriente se bifurca en dos brazos que vuelven a fundirse metros abajo para precipitarse sobre una imponente poza turquesa, recortada contra la caliza húmeda.

Cascada de la Cueva desde el Mirador

* Cascada del Estrecho: Es, con total seguridad, la manifestación más violenta y espectacular del agua en esta primera mitad del recorrido. Encajonada en una vertiginosa garganta de paredes esculpidas, la masa hídrica se despeña formando un trazado sinuoso en forma de "S".

Desde el mirador inferior, la nebulosa de gotas en suspensión nos impregna el rostro mientras contemplamos la fuerza con la que el río horada la garganta.

Mirador de la Cascada del Estrecho

Ganando altura a través de las zetas del sendero, alcanzamos dos miradores superiores adicionales donde la perspicacia del observador apreciará, desde este nuevo prisma, tramos intermedios de la cascada que quedaban ocultos desde la base.

Es precisamente al alcanzar el kilómetro 4 del recorrido cuando el camino nos sitúa en el colosal Mirador sobre la Cascada del Estrecho. Este balcón natural representa el punto de retorno definitivo para quienes hayan elegido la primera opción de ruta (la caminata corta de unos 7 km en total): el hito perfecto para contemplar la fuerza del agua antes de dar media vuelta.

Mirador en la zona alta de la Cascada del Estrecho

Si este es tu caso, recuerda que al bajar debes tomar el desvío hacia el Puente de Arripas que dejamos atrás para cruzar al otro lado y disfrutar del regreso por la apacible margen izquierda del Arazas.

De la Cueva de Frachinal a la geometría de las Gradas de Soaso

Superado el estruendo de las cascadas, la ruta nos sumerge de nuevo en la tranquilidad del gran hayedo. Dejamos atrás un pequeño refugio de madera para afrontar uno de los hitos geomorfológicos del camino: la Cueva de Frachinal.

Se trata de una impresionante cavidad natural excavada en una gran mole rocosa con forma de "C", que funciona como un claro umbral de transición.

Pasando por la Cueva de Frachinal

A partir de este punto, el denso bosque de hayas remite progresivamente, abriendo el paso a pastizales subalpinos a orillas del río Arazas.

Es el lugar perfecto para hacer un breve alto en el camino, reponer fuerzas con un tentempié y escuchar el rumor más apacible del agua antes del siguiente gran reto.

Remontando el río Arazas Comienzan las gradas de Soaso zona mas baja

Remontando el valle, las señales nos anuncian la cercanía de las Gradas de Soaso. A diferencia de las caídas verticales previas, este conjunto hidráulico destaca por su llamativa estructura escalonada.

A lo largo de casi medio kilómetro, el río se derrama sobre una sucesión de repisas calcáreas horizontales dispuestas en bancales, creando un tapiz ininterrumpido de pequeños saltos y láminas de agua espumosa que parecen no tener fin.

Gradas de Soaso en Ordesa Saltos de agua en Gradas de Soaso Vista de las cascadas de Soaso

Al llegar exactamente al kilómetro 7,5 del recorrido, alcanzamos el último mirador de las Gradas de Soaso. Este enclave estratégico marca el punto de retorno definitivo para quienes hayan optado por la segunda alternativa de ruta (el itinerario de 14,5 km en total).

Vista de las cascadas de las Gradas de Soaso

Si este es tu grupo, es el momento de dar media vuelta tras admirar el escalonamiento del agua. Durante el descenso, recordad estar atentos al desvío hacia el Puente de Arripas —el cual tenéis perfectamente marcado en el track— para cruzar el cauce y completar el camino de regreso disfrutando del entorno por la otra margen del río.

Último mirador de las Gradas de Soaso
Ahí queda el último mirador de las Gradas de Soaso

El anfiteatro glaciar y la gran caída de la Cola de Caballo

Al superar el último peldaño de las gradas, el paisaje se abre de manera drástica. Irrumpimos en los dilatados Llanos de Soaso, dominados a la izquierda por la mole imponente del Pico Tobacor (2.779 m).

De su pared sur se desprenden infinitos hilos de agua que convergen en la base para alimentar el meandroso trazado del río Arazas, el cual serpentea sin prisa por el fondo plano de este valle en "U".

Panorámica Circo de Soaso

Cruzamos varios puentes de madera y pasarelas metálicas para sortear los aportes que bajan de la muralla rocosa y penetramos definitivamente en el Circo de Soaso. Nos encontramos en el corazón de un anfiteatro glaciar majestuoso, cerrado en su cabecera por los colosos del macizo de Monte Perdido.

Sendero hacia el Circo de Soaso al fondo y oculta la cola de caballo

La Cascada de la Cola de Caballo (Abetularia) juega al despiste; protegida tras un espolón rocoso en la vertiente norte, no se revela ante nuestros ojos hasta que prácticamente nos situamos a sus pies.

Con un salto vertical de unos 55 metros donde el agua se abanica sobre la roca blanquecina adoptando la forma que le da nombre, la cascada ofrece un espectáculo hipnótico.

Cascada de la Cola de Caballo en Ordesa

Cruzando el Puente de Soaso es posible aproximarse a la base para sentir el rugido ensordecedor y el viento húmedo que genera la caída. Mirar hacia atrás desde esta cabecera permite tomar conciencia de la envergadura de todo el valle recorrido.

El regreso por la margen izquierda: Un prisma diferente

Tras impregnarnos de la majestuosidad del Circo de Soaso, iniciamos el retorno desandando nuestros pasos por el fondo del valle. Sin embargo, para no convertir la bajada en una mera repetición y enriquecer la experiencia, introducimos una variante estratégica que transforma la ruta en un sugerente itinerario parcialmente circular.

Una vez superado el tramo superior y dejadas atrás las Gradas de Soaso, al alcanzar el kilómetro 15 de marcha optamos por tomar la senda alta, un trazado más fluido que flanquea la montaña y evita repetir el descenso escalonado por los miradores de las cascadas bajas.

El punto clave de este cambio de perspectiva lo encontramos en el desvío al Puente de Arripas. Aquí debemos volver a extremar la atención: al estar situado a unos 400 metros de la ruta principal, tampoco se ve a simple vista ni a la ida ni a la vuelta.

Hay que estar atentos al cartel indicativo para coger el desvío a nuestra izquierda, cruzar la estructura de madera sobre el estruendoso Arazas y ganar la margen izquierda del río.

Panorámica del Valle de Ordesa - Puente de Arripas Vista del entorno natural en el Valle de Ordesa - Puente de Arripas
Puente de Arripas

A partir de este momento, los últimos tres kilómetros hasta el final de la jornada discurren por un entorno sensiblemente más quieto, solitario y menos transitado, envuelto en una atmósfera casi mística.

Avanzando bajo el denso dosel de un hayedo maduro de aspecto mágico, la senda nos regala paradas memorables como el Mirador de los Bucardos o las vistas contrapuestas hacia la impresionante brecha del Barranco de Cotatuero.

Vista del sendero en Ordesa Panorámica del Valle de Ordesa Paisaje natural del Valle de Ordesa

Ya en los compases finales, dejamos a nuestro paso la legendaria Piedra de las Siete Faus —un singular hito natural donde siete hayas hunden sus raíces en la misma mole rocosa— para desembocar en el emblemático Puente de los Cazadores.

Panorámica del Valle de Ordesa
Esta ruta la realizamos en junio de 2021, coincidiendo con el final de las restricciones más duras de la pandemia; un reencuentro inolvidable con la libertad y la naturaleza del Valle de Ordesa.

Tras cruzar por última vez las cristalinas aguas del Arazas, regresamos triunfantes al punto de origen en la Pradera de Ordesa, completando así una travesía inolvidable por el corazón del Pirineo.

losk2delaskumbres, Actualizado en: jueves, septiembre 17, 2026

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