El Calvitero, Canchal de la Ceja y El Torreón
Desde la Plataforma de El Travieso
Techo de Salamanca 2.428 m y de Cáceres 2.400 m
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Esta ruta recorre tres cumbres clave de la Sierra de Béjar: el Calvitero salmantino, el Canchal de la Ceja (2.428 m, techo de Salamanca) y El Torreón (2.400 m, techo de Cáceres). Existe cierta confusión toponímica, ya que el mapa oficial otorga el nombre de "El Calvitero" a esta cima cacereña, aunque popularmente se la conoce como "El Torreón" por el hito geodésico en forma de torre instalado en su cumbre.
A los pies de estas cumbres se abre la majestuosa cuenca glacial de Hoya Moros, donde nace el río Cuerpo de Hombre que abastece a Béjar, mientras que la vertiente opuesta domina el Valle del Jerte. Una travesía imprescindible para coronar ambos techos provinciales en el sector occidental de Gredos.
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Pulsar el botón Ruta GPS al aparcamiento Plataforma El Travieso:
Sobre las 9:00 llegamos a la Plataforma de El Travieso. A pesar de ser una hora algo tardía para la montaña, nos sorprendió ser los primeros en llegar, así que tuvimos todo el aparcamiento para elegir sitio. Tras los 15 minutos habituales para prepararnos y ponernos las botas, echamos a andar a las 9:15 a unos 1.850 metros de altitud, con magníficas vistas al embalse de Navamuño desde el inicio.
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Poco a poco la Plataforma va quedando abajo. Hay que tener en cuenta que es una ruta que no da tregua al principio: en los dos primeros kilómetros afrontamos un desnivel de 500 metros. Nos dirigimos hacia un pequeño manantial que debemos cruzar para continuar el sendero, situado a unos 700 metros de la salida.
Ya lo tenemos a la vista. La mancha blanca indica el paso de la correntía que, como se aprecia, mantiene su pequeño caudal. Apenas 400 metros más adelante del manantial decidimos no subir por el trazado tradicional de las Zetas que culminan en el alto del Pepeillo.
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En el primer kilómetro de ascensión seguimos de frente en dirección a los antiguos remontes de Candelario. El momento ideal para realizar esta variante —que ahorra unos 600 metros respecto a las Zetas— es con la zona bien cubierta de nieve tapando los piornos. Esta vez, un leve centímetro de nieve polvo nos permite intuir pequeños rastros por los que progresar.
Avanzamos con cuidado dejando siempre la línea de remontes a la izquierda. Es un trazado más entretenido y laborioso, por lo que a pesar del recorte se tarda un tiempo similar en alcanzar la cuerda. En la cima de una gran roca divisamos a otro grupo que inició la marcha después de nosotros.
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Al culminar el piornal y despejarse el terreno, encontramos el antiguo motor de los remontes a la izquierda y una pequeña cabaña de pastores a la derecha. Nos acercamos a inspeccionarla: con espacio para unas tres personas y la techumbre aislada con plástico resistente, resulta suficiente para un apuro.
Desde este punto restan unos 100 metros en diagonal para enlazar con el sendero tradicional de las Zetas. Al fondo se divisa el hito con la imagen de la Virgen del Castañar, que señala la cumbre del Calvitero salmantino (2.397 m).
En esta ocasión preferimos bordearlo a la derecha para continuar directamente hacia el Canchal de la Ceja, dejando la visita a esta cima para el regreso.
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Dejado atrás el hito de la vertiente salmantina, la prominente silueta del Canchal de la Ceja domina el paisaje sobre su propio vértice geodésico. Avanzamos rodeando la ladera oeste en leve ascenso constante, manteniéndonos a unos 100 metros por debajo de la cumbre.
Es en este punto de la travesía cuando finalmente aparece ante nosotros el gran objetivo de la jornada: la aguja de El Torreón (2.400 m), el techo de Cáceres.
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La cumbre del Canchal de la Ceja, al igual que hicimos con la del Calvitero salmantino, la dejamos para la vuelta sobre nuestros propios pasos. Tras avanzar unos 500 metros en los que el paisaje permanece oculto a la vista, aparece de pronto ante nosotros el espectáculo de la Hoya de las Agujas.
Su estampa nos deja boquiabiertos, destacando en el vértice la imponente presencia de los Hermanitos, a los que también tenemos ganas.
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Son las 12:15, tres horas después de la salida, cuando alcanzamos la Portilla de las Agujas. Proseguimos la marcha comenzando a ascender por encima de la vertical de Hoya Moros, como si nos dirigiéramos hacia la cumbre de Talamanca.
Al alcanzar la parte alta dejamos a nuestra izquierda toda la Cuerda de los Asperones y a la derecha las canales y acantilados que caen hacia Hoya Moros; estamos ya muy cerca del Paso del Diablo.
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Con buen tiempo y la roca seca ofreciendo un agarre impecable el paso no entraña gran complicación, pero con presencia de hielo la historia cambia radicalmente. No hay que perderle el respeto a un punto con semejante nombre: en el Paso del Diablo conviene extremar todas las precauciones posibles para evitar sorpresas.
El Paso del Diablo
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Una vez superado este escollo, apenas distan 200 metros para hacer cumbre en el Techo de Cáceres: El Torreón (2.400 m).
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A la tercera fue la vencida y K1 logró finalmente alcanzar la cima que se nos había resistido en las dos ocasiones anteriores. Cumplimos así el viejo refrán.
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Ha merecido la pena el esfuerzo de las cuatro horas de sube y baja hasta coronar. Las vistas son soberbias, abarcando tanto la vertiente oeste con el Espacio Natural de la Sierra de Béjar y Candelario, como la sureste hacia el Valle del Jerte.
El Torreón o Calvitero 2.400 m (techo de Caceres)
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En la cima coincidimos con el grupo que nos había adelantado en el cruce de la cuerda. Subían por el trazado de las Zetas e integraban un grupo procedente en su mayoría del Valle del Jerte y de Béjar, que acude cada año por estas fechas para instalar un Belén oculto entre las rocas.
Curiosamente, en diciembre del año pasado también coincidimos con algunos de sus miembros en esta misma zona. Nos reconocimos de inmediato, recordándolos muy bien. En aquella ocasión ellos alcanzaron la cima mientras nosotros nos quedamos a la altura de la Portilla de Hoya Moros.
En esta oportunidad pudimos compartir agradables charlas en la cumbre, ofreciéndonos amablemente sus viandas y licores típicos, de los que gustosamente aceptamos un festivo tentempié.
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El Valle del Jerte actúa como frontera natural separando esta vertiente de la Sierra de Béjar de la imponente Sierra de Gredos, mientras el Llano Mínguez permanece como testigo impasible observando el devenir de las montañas.
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Disfrutamos de algo más de una hora de merecido descanso en esta cumbre. El otro grupo inició el descenso antes que nosotros, optando por bajar la pala este de los Hermanitos para cruzar la pradera de Hoya Moros. Nosotros, en cambio, emprendemos el regreso desandando nuestros pasos para afrontar de nuevo la trepada del Paso del Diablo.
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El Torreón desde el Paso del Diablo
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Una vez superado el paso, echamos la vista atrás para contemplar por última vez la silueta del carismático Torreón o Calvitero.
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Nos dirigimos de nuevo hacia la Portilla de las Agujas, donde alcanzamos a divisar a todo el grupo en su camino. si ampliais la foto podréis observarlos
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Estamos a punto de despedirnos de las Agujas por una larga temporada, pero no sin antes señalar al oeste el nacimiento del río que abastece a Béjar durante todo el año, cobijado bajo la sombra de los Hermanitos, y al este la Gran Laguna del Duque con una fina capa de hielo en su superficie, punto final del arroyo Malillo.
El Canchal de la Ceja 2.428 m. (techo de Salamanca)
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Sin demorarnos enfilamos directos hacia la cima del Canchal de la Ceja, techo de la provincia de Salamanca. Desconozco si K1 pide perdón o da las gracias al pisarla, pero de cualquier modo el gesto resulta muy oportuno.
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El Calvitero salmantino 2.397 m.
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El tiempo aprieta para evitar que se nos haga de noche antes de alcanzar el vehículo, sabiendo que en esta época del año anochece sobre las 18:00. En el descenso encontramos una reluciente placa conmemorativa instalada en memoria de un montañero.
Esta vez no rodeamos el Calvitero II, sino que nos dirigimos directos a coronarlo, pisando esta cota cercana a los 2.400 metros por tercera vez en la jornada.
El gran hito erigido en honor a la Virgen del Castañar se encuentra en obras: en su cara oeste se aprecia una estructura de hormigón concebida para alojar la imagen, pero de momento la hornacina permanece vacía.
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En el Calvitero II cambiamos el itinerario de bajada: en lugar de retornar por la antigua zona de remontes, seguimos el sendero a lo largo de la cuerda hasta alcanzar el hito conocido como El Pepeíllo. Restan apenas algo más de dos kilómetros para concluir esta magnífica travesía.
Unos cien metros más adelante, a la derecha del camino, logramos contemplar la Fuente de la Goterita, habitualmente sepultada bajo la nieve en visitas anteriores.
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A menos que se preste atención es fácil pasar de largo, aunque el track marca su posición con precisión y el llamativo canal de su desagüe sirve de referencia para localizar la explanada.
Faltando quince minutos para las seis de la tarde, justo cuando el sol comienza a ocultarse en el horizonte, alcanzamos el aparcamiento de la Plataforma del Travieso. Nos despedimos en completa soledad, exactamente igual que como empezamos.
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Ponemos así el punto final a una jornada alpina excepcional por las cumbres de Béjar y Candelario. Una travesía repleta de reencuentros, pasos apasionantes y la inmensa satisfacción de haber coronado estos techos en el mejor de los marcos posibles.